Banca y fintech: una alianza estratégica

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Fuente: La Tercera

Ignacio Larraín, CEO de MACH, plantea cómo las fintech y la banca tradicional se potencian. En ese escenario, las mayores beneficiadas son las personas, que gracias a estas sinergias acceden a experiencias financieras más ágiles y simples.

En los últimos años, los bancos han impulsado con más fuerza la transformación de sus modelos de atención para mejorar la experiencia de sus clientes y ser más eficientes. Así, la evolución digital en la banca está trayendo beneficios para el negocio y el usuario, lo que se ha visto potenciado a medida en que aparecen nuevas tecnologías que optimizan los procesos y entregan nuevos servicios de calidad a través de canales digitales.

El desarrollo de estas tecnologías ha permitido que otros actores, que no necesariamente eran parte del mundo financiero habitual, propongan soluciones específicas que complementan o sustituyen los productos o servicios que antes residían exclusivamente en la banca.

Es aquí donde aparecen las fintech. Estas compañías, en muchos casos, han sabido ofrecer un servicio específico y excepcional, que se ha hecho cargo de las nuevas necesidades de las personas. En Chile, además de los avances tecnológicos y el acceso a la conectividad, la legislación ha permitido que estas empresas aborden espacios que antes estaban fuera de su alcance. La recientemente aprobada Ley Fintech es un ejemplo de esto último.

En este escenario, Bci no solo decidió trabajar junto a las fintech, sino que también desarrolló con éxito una propia: MACH, la primera cuenta digital del país. El objetivo ha sido impulsar el trabajo colaborativo para diseñar en conjunto soluciones más ágiles, efectivas e innovadoras. Y en la práctica así ha ocurrido. Hoy, tanto la cuenta digital como el banco entregan cada vez un mejor servicio a sus clientes y soluciones financieras a la medida de las personas.

El trabajo conjunto entre bancos y fintechs tiene varias externalidades positivas. La primera es que las fintechs se benefician con la experiencia, la escala, la infraestructura, las redes, la capacidad de desarrollo y el respaldo de una institución financiera. Por su parte, el banco se beneficia con la agilidad, la tecnología, la capacidad de innovación y los nuevos modelos de negocio de las fintechs, que muchas veces han desarrollado soluciones eficientes. Como resultado de estas alianzas estratégicas, las personas tienen cada vez una mejor experiencia gracias a soluciones financieras innovadoras.

La experiencia de las personas hoy es más importante que nunca. Los clientes ya no comparan bancos con otros bancos, si no que comparan experiencias. ¿Por qué mi banco no puede funcionar como Cornershop o UberEats? Esos son los nuevos estándares y es un cambio en 180° con respecto a lo que conocíamos como banca tradicional.

Para avanzar en esta línea no se necesita solo una transformación digital; se necesita una transformación cultural que permita trabajar en conjunto para enfrentar desafíos específicos, impulsar metodologías ágiles y validar procesos de ensayo y error en el desarrollo de productos, entre otras cosas.

Todavía queda mucho camino por recorrer en este sentido. La banca, por ejemplo, debe seguir profundizando su sistema de procesamiento de datos, avanzar en la retroalimentación permanente de los usuarios y crear servicios y productos pensados especialmente para canales digitales. Por el lado de las fintechs, nuestro desafío está en robustecer nuestra oferta de productos, pero manteniendo un alto estándar y la capacidad de innovar a medida que vamos creciendo, sin perder nunca de vista que nuestros clientes deben estar siempre en el centro.

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