La ronda de Kavak marca un hito en la convergencia entre el retail de activos y el embedded finance. Para el sector bancario tradicional, el mensaje es nítido: las plataformas tecnológicas están capturando la relación primaria con el cliente.
STP, el gigante mexicano del procesamiento de transferencias, ha dado un golpe al anunciar su estrategia para transformarse en un one-stop shop multindustria de infraestructura de pagos.
Hace una semana publicamos el inicio de las operaciones de Revolut en México, hoy Mercado Pago, el brazo financiero del gigante del comercio electrónico Mercado Libre, ha confirmado que el proceso para obtener su licencia bancaria ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) de México avanza a paso firme.
En el ecosistema startup, la incertidumbre es el enemigo número uno de la inversión. Por ello, el reciente análisis impulsado por SOFOFA Hub sobre el proyecto de ley que regula la Inteligencia Artificial (IA) en Chile no solo es oportuno, sino vital para quienes hoy lideran la transformación digital en el Cono Sur.
Un agente de IA realizó por primera vez un pago real con tecnología de Mastercard, marcando el inicio del comercio agéntico en el Sudeste Asiático.
Usuarios brasileños ya pueden pagar en Argentina con Pix escaneando un QR. Banco do Brasil gestiona la conversión a reales en tiempo real.
La adquisición de la fintech Step por parte de Beast Industries marca el inicio de la era del "Creator-Led Finance" (Finanzas impulsadas por creadores), donde el contenido no es el producto, sino el canal de distribución más eficiente del mundo.
La IA inyectará hasta USD 1,7 billones anuales en América Latina hacia 2030. El sector financiero lidera, pero el reto productivo persiste.
La fintech Nu recibe aprobación condicional de la OCC en EE. UU. y apuesta por un modelo 100% digital para atender a sectores no bancarizados.
En un Chile cada vez más digitalizado, esa "invisibilidad" se ha convertido en el mayor punto ciego de la banca tradicional. Hoy, una nueva generación de algoritmos está demostrando que el problema no es la falta de solvencia, sino la miopía de las herramientas para medirla.