La banca española inicia la ofensiva para controlar los pagos a través del teléfono móvil

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Los ‘smartphones’ centran un modelo de negocio por el que pugnan varios actores. La guerra al efectivo declarada por los principales medios de pago ha encontrado en el teléfono móvil un valioso aliado.

Los smartphones se han convertido en un utensilio indispensable para gran parte de la población, filón que quieren aprovechar bancos, emisores de tarjetas y operadoras de telecomunicaciones para convertirlo en un monedero virtual que engorde su cuenta de negocio y refuerce la imagen de marca.

Esta tendencia no parte de una necesidad real de los clientes, como demuestra el Barómetro Anual de las Tarjetas en España 2013, presentado por Mastercard, en el que se refleja que sólo el 30% de los encuestados optaría por el uso de opciones sin contacto, tanto por plástico como por teléfono móvil, para hacer frente a gastos inferiores a 20 euros, mientras que más de la mitad de los poseedores de tarjeta de crédito prefiere hacer frente a estos importes en efectivo.

Además, no corren buenos tiempos para el plástico. El mismo estudio señala que el gasto medio con tarjeta de débito ha disminuido este ejercicio un 6% con respecto a 2012, para quedar en 214 euros, mientras que la recesión ha restringido el uso de las de crédito a valores mínimos en una década.

 Si no hay una demanda del consumidor y se corre el riesgo de desplazar a la tarjeta de plástico, ¿cuál es la razón por la que las entidades han decidido optar por el móvil como medio de pago? Los expertos indican que tanto las teleoperadoras, que ponen el canal, como los bancos, que custodian los fondos, están condenados a entenderse, aunque ninguno quiere ceder la iniciativa. El peligro viene por la irrupción de nuevos actores en el proceso como Google, que ya ha anunciado una alianza con Mastercard para emitir una tarjeta de débito de prepago, Amazon, Paypal o el resto de gigantes de Internet, que pueden robar una gran porción del pastel.

El peligro para bancos y teleoperadoras proviene de la irrupción de los gigantes de Internet

De momento, España ya es uno de los países pioneros en los pagos por móvil. Esta tendencia cuenta con dos formas prioritarias de llegar al cliente final: bien por medio de una tarjeta SIM, que se introduce en un móvil que disponga de tecnología NFC (que es la que permite los pagos sin contacto), o a través de un adhesivo que se pega en la carcasa del teléfono y que permite su utilización para este tipo de transacciones.

A finales del pasado mes Vodafone y Visa protagonizaron el desembarco en Europa del primer servicio de pago por móvil que utiliza la primera opción. La operadora ha desarrollado la plataforma Vodafone Wallet, que permitirá realizar pagos a través del smartphone en cualquiera de los más de 300.000 establecimientos con terminales de punto de venta contactless que existen en España con solo acercar el teléfono a los mismos.

El servicio Vodafone SmartPass, desarrollado por Visa Europa, incluye una tarjeta prepago que les permitirá realizar sus compras con independencia de cuál sea su banco. Para este tipo de transacciones no será necesario marcar el pin o identificarse para agilizar la compra, siempre que el cliente no disponga lo contrario. Para importes mayores el sistema pedirá autorización.

Al contrario que el sistema operado por Google, Vodafone no sustituye a la entidad bancaria, sino que se transforma en un vehículo para realizar las transacciones. La operadora cobrará un alquiler al banco por aceptar sus tarjetas en los móviles de sus clientes. Visa tiene la exclusividad en España para los pagos con móvil a través de Vodafone.

Las uniones entre operadoras y bancos se suceden. Caixabank, Santander y Telefónica crearon antes del verano una alianza para desarrollar negocios digitales, entre la que incluían el desarrollo de un wallet que permitirá un servicio de pagos de dinero de persona a persona a través del móvil. Por su parte, Mastercard y Orange firmaron en febrero un acuerdo estratégico para potenciar y acelerar soluciones de pago a través del celular por medio de la tecnología NFC. Como colofón, el próximo lunes La Caixa presenta un acuerdo con Telefónica, Vodafone, Orange y Visa Europe para el lanzamiento de su servicio de pago con el móvil.

Las pruebas no cesan. Santander ya tiene en marcha un programa de pagos móviles con tecnología NFC en toda la Ciudad Grupo Santander y la nueva sede de Santander España, con el que realizan pagos con el teléfono y operan de modo similar a la banca por Internet.

Por su parte, BBVA se convirtió la pasada semana en el primer banco español que utiliza el smartphone para gestionar sus tarjetas, realizar compras a través del terminal e incluso financiarlas a través de la segunda opción. Fuentes de la entidad presidida por Francisco González indican que han optado por ofrecer el adhesivo a todos sus clientes, cuenten o no con la tecnología NFC, por el escaso número de modelos de teléfono que la incluyen, así como para evitar el problema de que cada cliente tuviera que solicitar la SIM a su operadora telefónica, lo que retrasaría la implantación del servicio. De forma similar funciona el dispositivo iZetle, apoyado por Santander, que posibilita a los autónomos y pymes aceptar pagos con tarjetas a través de sus smartphones y tabletas.

Tercera vía

Bankinter, por su parte, ha creado una tercera vía. La entidad naranja está desarrollando un sistema al margen de las operadoras que convierte al móvil en una tarjeta virtual de crédito de un solo uso. El cliente sólo tiene que descargarse en su teléfono una aplicación gratuita y registrarla en la web de su banco por medio de la firma electrónica. En pocos minutos el móvil está preparado para pagar. Cada vez que se realice una compra la aplicación genera una tarjeta virtual diferente que únicamente sirve para esa transacción y que se carga en su cuenta.

El servicio, para el que es necesario un móvil con tecnología NFC, no intercambia datos en la red ni necesita cobertura. Además permite el pago fuera de España. Esta aplicación podrá ser utilizada también por otras entidades, a las que Bankinter cobraría derechos de propiedad industrial. Cada banco puede definir de forma autónoma su propio modelo de negocio e imagen de marca en medios de pago móvil, sin la intervención de intermediarios.

Este sistema, que ya está en fase pruebas y que será lanzado a inicios del próximo año, tiene la ventaja en comparación con la primera opción de que si se cambia de operadora no se cancela la tarjeta, ya que la genera la aplicación de forma virtual.

Diversas opciones para una modalidad de pago que inicia sus primeros pasos, pero que abre un amplio marco de posibilidades de negocio para los actores que intervienen. Queda por ver si el cliente preferirá contar con la calderilla en su bolsillo o dar paso al móvil para las pequeñas transacciones.

Fuente: Expansión.com

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