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¿Blockchain sí, criptomonedas no?

Por: Guillermo Torrealba, Fundador & CEO Buda.com

Blockchain es una base de datos distribuida, es decir, copiada redundantemente en múltiples computadores a la vez. La gracia de ésta es que a pesar de que algunos actores de la red no sean honestos, o quieran corromper el sistema, incluso si un gobierno intentara borrar algo, lo escrito ahí perdura en el tiempo porque miles de computadores independientes siguen manteniendo la información original y real. Así, de manera distribuida, se lleva una sola realidad coherente, una sola verdad.

¿Cómo se logra tener una única verdad? Replicando esta base de datos, o blockchain, en miles de computadores alrededor del mundo, lo que a su vez se logra, principalmente, ofreciendo una recompensa, un incentivo económico, a todos los actores que aportan al sistema.

Este es el rol de las criptomonedas. Ser la remuneración para quienes llevan la seguridad y contabilidad de la red, o “mineros”, ya sea a través de las comisiones que pagan las transacciones de criptomonedas (o cobro por usar esta base de datos descentralizada/Blockchain), o bien a través de las nuevas criptomonedas emitidas periódicamente y entregadas aleatoriamente a estos computadores mineros.

Gracias a la existencia de este incentivo, miles de personas y empresas están dispuestas a pagar la electricidad y poner sus computadores a trabajar en favor del sistema.

¿Y qué pasa si quitas la criptomoneda del Blockchain? Un Blockchain sin criptomonedas ya no es el Blockchain que aplaudimos. Es algo diferente y definitivamente no es lo que tiene emocionado a los expertos desde el 2008. Puede que también sea interesante, pero no revolucionario.

Es equivalente a las “intranets” cuando nació Internet, las que sólo existieron mientras las redes abiertas (como Internet, o Bitcoin) se desarrollaban y, principalmente, porque las grandes empresas que querían adoptar la tecnología no se atrevían a hacerlo en un sistema abierto, algo que no pudieran controlar.

En la medida que las criptomonedas líderes evolucionen, gracias a las decenas de miles de emprendedores que están trabajando sobre el protocolo y nuevas capas de servicio, los Blockchain privados migrarán a los abiertos, así como migramos desde las intranets privadas a Internet.

Por lo tanto la idea “Blockchain sí, criptomonedas no”, no es necesariamente falsa, pero sí incompleta y -temporalmente- míope, porque viola el fundamento más importante de la era digital y la razón de cómo una tecnología logró unir al mundo entero: el desarrollo de protocolos y tecnologías open-source, colaborativas, públicas y descentralizadas.