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Cuales son los Puntos Debiles del Sistema de Seguridad Bancario en Argentina

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SeguridadLa normativa exigida está desactualizada y pocas entidades invierten en tecnología. Clientes indefensos versus ladrones con recursos de avanzada. Un ejemplo: la Ley de Seguridad Bancaria exige una norma de filmación con soporte VHS, un sistema obsoleto que difícilmente sirva para identificar a un delincuente que ingresa a robar a un banco.

El espectacular golpe en la sucursal del banco Macro, ocurrido el pasado fin de semana en el barrio porteño de Congreso, demuestra que el sistema de seguridad bancario es frágil y vulnerable.

La dinámica y la vertiginosidad de la inseguridad hacen que las bandas se actualicen. Entonces, tenemos que ir un paso adelante y no ser rehenes de esta modalidad. Frente a un hecho de estas características queda al descubierto que las normativas vigentes están desactualizadas”, dice a PERFIL Héctor Muzzio, ex subgerente de seguridad del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y especialista en seguridad bancaria.

En principio, es importante destacar que, según entienden los distintos especialistas consultados para esta nota, las medidas mínimas de seguridad que pide el BCRA cubren sólo las cuestiones básicas. ¿Qué exige? Entre otras cosas, la colocación de una garita en el sector de cajas, cerraduras especiales, la presencia de un policía en horario bancario, circuito cerrado de televisión (CCTV) que monitoree los principales sectores (cajas, tesoro y cajeros automáticos), y un sistema de alarma que dispare una señal de alerta en la central de Policía y en el BCRA.

Si bien todos los bancos cumplen con estos requisitos, los puntos que figuran en la normativa vigente no alcanzan para garantizar la seguridad. Según la comunicación “A” 3.390 del BCRA, que rige desde diciembre de 2001 y actualiza los puntos más salientes de la Ley de Seguridad Bancaria (19.130), reglamentada en 1971, “queda a criterio de cada entidad financiera la adopción de recaudos extra”. ¿Qué significa ésto? Básicamente, que la seguridad bancaria depende de cada banco.

Sergio Russo, ex comisario de la Policía Federal y asesor de la Asociación de Bancos de la Argentina (ADEBA), explica que “las normas de seguridad en Argentina son avanzadas”, y asegura que “no estamos atrasados respecto a otros países”. Sin embargo, reconoce que la normativa no alcanza y plantea que las fallas que puso en evidencia el robo al banco Macro “es una realidad que debemos enfrentar”.

Los puntos flacos. Cada banco puede ordenar la instalación de cámaras en los alrededores, colocar sensores sísmicos fuera del área del tesoro, contratar un sereno o montar un circuito cerrado de televisión de última generación, normas obligatorias en otros países (ver aparte). Pero la realidad –coinciden los especialistas– demuestra que pocas entidades asumen un compromiso real por la seguridad de los bienes y el capital de sus clientes.

Pocos bancos se preocupan por los alrededores, porque no están obligados a colocar equipos de filmación o sensores de movimiento en el frente o en el techo que puedan advertir la presencia de intrusos.

La normativa tampoco dispone medidas en el sector de cajas de seguridad. Si quiere, el banco puede colocar los cofres de un tesoro móvil en el pasillo, o en el interior de una oficina con paredes de concreto, como sucedió en el Macro de Congreso que robaron esta semana. La ubicación y el control del sector es responsabilidad de la entidad financiera.

Javier Manfredi, director del área de seguridad en Argentina de la consultora Kroll, reconoce que existe un gris en la legislación. “Esto evidencia una carencia en seguridad y desnuda la poca inversión de los bancos en esa materia. Desgraciadamente, en Argentina se considera a la seguridad un gasto y no una inversión”, dice a PERFIL.

Por si esto fuera poco, los sensores sísmicos son obligatorios en las paredes, el piso y el techo de la bóveda del tesoro. Pero no en el resto del banco. En la era de la tecnología, las cámaras interiores pueden operar bajo un formato extinto: VHS.

Según el último informe estadístico del Banco Central –y al que tuvo acceso este diario–, 36 entidades financieras fueron asaltadas bajo distintas modalidades durante el año pasado. Lo curioso es que el 50% de los golpes ocurrieron fuera del horario bancario. Una prueba más acabada de la fragilidad que tienen las entidades bancarias cuando se cierran sus puertas.

Fuente: diarioperfil.com.ar