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Financiamiento fintech abre desafíos a reguladores y bancos

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Fuente: El Mercurio por Lina Castañeda

Nuevos desarrollos pueden cambiar la forma en que funcionan los mercados financieros, por lo que los bancos centrales deben prepararse para responder con políticas y operaciones, dicen los expertos.

Conceptos como crowdfunding (financiamiento colectivo), bitcoin o criptomonedas y blockchain (base de datos formada por cadena de bloques) están detrás del dominio fintech , constituido principalmente por empresas que mezclan tecnología y finanzas.

En América Latina hay más de 700 empresas y prácticamente la mitad está concentrada en los países de la Alianza del Pacífico, donde Chile tiene una alta proporción. Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), señala que según un estudio de las universidades de Cambridge y Chicago, entre 2015 y 2016, las fintech latinoamericanas que proveen financiamiento alternativo triplicaron su volumen de préstamos llegando a casi US$ 350 millones.

En ese resultado, Chile destaca por haber generado casi el 40% del total regional de préstamos a través de plataformas fintech , con cerca de US$ 100 millones, principalmente vía factoring .

Gran parte de la innovación viene de las organizaciones no bancarias, un área no regulada o no tan regulada, apunta Daniel Heller, investigador del Peterson Institute for International Economics, quien plantea que los bancos centrales y reguladores involucrados deben mantenerse muy al tanto de estos desarrollos para comprender lo que está pasando en el sistema y cuál será el impacto de los nuevos protagonistas en el mercado del crédito y demás servicios financieros.

En entrevista con “El Mercurio”, tras participar en el seminario “Fintech y Estabilidad Financiera”, organizado por el Banco Central y el BID, Moreno y Heller detallaron los principales desafíos que ven en este ámbito.

Moreno cuenta que en Argentina hay un proyecto para convertir en monederos electrónicos las tarjetas que millones de usuarios usan en el transporte público, porque el reto no solo es innovar, sino en condiciones que garanticen seguridad para los consumidores.

Asigna especial relevancia a las perspectivas futuras del fintech en la Alianza del Pacífico, señalando, por ejemplo, que para una startup en Chile que quiere desarrollar su negocio en torno al crowdfunding o un sistema de criptomonedas, hace mucho más sentido que pueda atender a un mercado en torno a 250 millones de personas, versus los 17 millones de chilenos. “Lo ideal sería que pudiéramos hacer esto en las seis grandes economías latinoamericanas en una primera etapa. Eso va a permitir un enorme desarrollo tecnológico, pero sobre todo, una fuente enorme de empleo para la juventud que tiene la curiosidad y creatividad para desarrollar este tipo de aplicaciones”, dice.

El presidente del BID sostiene que, en la medida que haya convergencia regulatoria, eso va a permitir que se creen muchísimas empresas. Por de pronto, la institución está prestando apoyo a las autoridades de bancos centrales y de Hacienda. En México colaboró al desarrollo de una ley, aprobada por ambas cámaras, que regula estos espacios; desde el Fomin está contribuyendo con financiamiento o capital de riesgo a empresas que se van constituyendo y, en el caso de Chile, apoyando el desarrollo de un sandbox regulatorio que el Banco Central tiene contemplado en su agenda.

En una metáfora al cuadrilátero de arena donde juegan los niños, el sandbox regulatorio es un espacio en el cual una empresa puede desarrollar una aplicación tecnológica y el Banco Central puede ir observando qué cosas pueden avanzar y cuáles pueden producir riesgo sistémico.

Para Heller, el concepto de sandbox es muy bueno si viene una regulación leve al comienzo, pero señala que claramente en algún minuto estas innovaciones tienen que ser reguladas si el mercado crece -especialmente si involucra la provisión de créditos- y pasar a una regulación similar a la de los bancos.

Hace hincapié en que los bancos centrales miren de cerca la tecnología de block chain (cadenas de bloques de datos, utilizada en el campo de criptomonedas), porque podría suceder un cambio drástico en la demanda por dinero a la que los bancos centrales tendrían que ajustarse, más por un tema de estabilidad financiera que por la política monetaria.