Las cifras detrás del teletrabajo en Chile ¿quiénes lo han implementado y dónde?

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Fuente: Diario Financiero

Con la abrupta llegada de la crisis sanitaria del Covid-19, varias empresas se que adaptaron de un día para otro al llamado teletrabajo o home office para continuar con sus tareas.

De hecho, un 20% de los trabajadores del país se desempeñan bajo esta modalidad, de acuerdo a un estudio que realizó la consultora Page Personnel entre 500 ejecutivos. De este grupo, la mayoría está concentrado en la ciudad de Santiago.

Así, las áreas que más lo han desarrollado son administración y finanzas, recursos humanos, marketing y comunicaciones, área comercial, TI, call center y áreas de soporte general, donde cerca del 95% de los trabajadores se desempeña bajo esta modalidad.

Sin embargo, la realidad es bastante diferente en otras áreas. Según el estudio, los sectores sin opción de desarrollar el teletrabajo son el agropecuario, minería, manufactura, construcción, transporte y servicios generales, donde solo un 12%, 4%, 13%, 18%, 7% y 15% de sus trabajadores, respectivamente, puede teletrabajar.

La razón de estas bajas cifras, explicó la consultora Senior de Page Personnel, Anastasia Samokhvalova, es porque ‘realmente no pueden’, pues dependen de algún sistema muy complejo que ‘no lo pueden llevar a la casa o es voluntad del dueño o gerente’.

Entre las dificultades que existen para desarrollar el home office, la ejecutiva reconoce tres: un obstáculo cultural, de domicilio y tecnológico.

Acerca del primer factor, la consultora recalca que -al ser implementado en medio de una emergencia- no hubo tiempo para planificar acerca del desarrollo de equipo, de liderazgo y de control.

‘La gente de mayor edad les cuesta más no tener el jefe encima, también hay personas que por sus habilidades blandas necesitan tener el feedback continuo y la pantalla no da el mismo efecto’, explica.

En el ámbito de domicilio, la principal complicación es la carencia de espacio. A juicio de Samokhvalova, sería ideal que existiera un lugar destinado a ser la oficina del trabajador, pero que, frente a las circunstancias, no se da por planificación y porque muchas veces más de un miembro de la casa está ejerciendo el teletrabajo.

Ante esto, la consultora cree que es importante separar emocionalmente las labores de casa y de oficina.

La tercera dificultad es acerca de los implementos tecnológicos necesarios para poder ejercer de manera normal las labores, como computadores e internet, las que según la Ley de teletrabajo debiese quedar a cargo del empleador.

Sin embargo, y a raíz de la forma abrupta en que la mayoría de las empresas hizo la transición a home office, Samokhvalova cree que ese es un problema a resolver a futuro.

‘Ahora ya no creo que es el momento de decir de quién es el computador, de quién es el teléfono, quién paga el plan de este número, porque no es el momento’, señala la consultora senior. ‘Pero hay que aprender de esta situación y tenerlo resuelto porque es una forma de trabajar que a nivel mundial funciona’, agregó.

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