Cornershop tras operación con Uber apunta a Brasil y Colombia

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Fuente: Diario Financiero

Los chilenos Daniel Undurraga y Juan Pablo Cuevas, junto al sueco Oskar Hjertonsson, lograron en menos de cinco años lo que la mayoría de los empresarios en el mundo se demoran décadas; incluso, más de una generación. Los tres fundaron Cornershop, la exitosa empresa dedicada a la entrega de productos de supermercado on demand. La compañía amplió el espectro (sumó tiendas de distintos rubros) y hoy está valorizada en casi US$ 700 millones.

No a cualquiera le llegan a tocar la puerta Cencosud, Walmart o Uber para asociarse. A los socios fundadores de Conershop les pasó. Con la empresa liderada por Horst Paulmann no hubo acuerdo. Las conversaciones fueron intensas. Horas de reuniones. Bajo absoluta reserva. Según quienes conocieron de las tratativas, el objetivo era sellar una alianza exclusiva. ¿Cencosud presentó una oferta para comprar Cornershop? No, pero era una opción en caso que el acuerdo fructificara en el mediano plazo.

Paulmann, luego de meses de las frustradas negociaciones llevadas por sus ejecutivos, dijo que no conocía la plataforma. ‘Me parece natural que alguien que tiene la edad de él, no sepa cuáles sean las Apps que las están llevando, porque normalmente la gente de 83 años no tiene ni celular. Me parece completamente normal, no me llama para nada la atención’, fue la respuesta en su minuto de Daniel Undurraga.

Luego fue el turno de la gigante estadounidense Walmart. La firma con sede en Bentonville puso sobre la mesa US$ 225 millones para adquirir el 100% de Cornershop, que partió simultáneamente con operaciones en Chile y México. La operación fue celebrada por el mercado. Todo un hito para una empresa emergente o startup.

Entonces, se consideró que el movimiento podría ser determinante para que la gigante del retail -ligada a la familia Walton- se posicionara en el entorno digital. En particular, por la competencia que su rival Amazon significa no solo en América Latina, sino en el resto del mundo.

Sin embargo, el organismo antimonopolio azteca se opuso al negocio. La operación se cayó. Lejos de desmoralizarse, los socios de la aplicación siguieron en lo suyo, buscando mejoras en la empresa y nuevos mercados donde recalar. Los rumores de que otra compañía internacional estaba tras sus pasos no cesaban. Que era una multinacional tecnológica, que ofrecía una cifra inimaginable por el control de la aplicación.

El 11 de octubre pasado se hizo pública la oferta. Ese día, la estadounidense Uber remeció al mercado y anunció un acuerdo para tomar el control de la aplicación chilena.

¿Cuál fue el precio que le puso Uber a Cornershop? Cuatro días después, en exclusiva, Diario Financiero reveló la gran incógnita. Para tomar el control de la empresa chilena, Uber desembolsará en torno a los US$ 450 millones, una parte en efectivo y otra en títulos de la gigante estadounidense, informó aquella ocasión este medio. Con esto, la aplicación alcanza una valorización pre-money (lo que vale una compañía antes de cerrar una ronda de inversión) en torno a los US$ 700 millones.

El pasado 6 de noviembre, Uber informó al regulador de Estados Unidos que pagará hasta US$ 459 millones por el control de Cornershop. En esa ocasión, la firma señaló que ya realizó una inversión inicial de US$ 50 millones en la aplicación, y que espera pagar la parte restante del precio de compra y adquirir la participación de control en el primer semestre de 2020, sujeto a la recepción de aprobaciones regulatorias y otras condiciones de cierre.

‘Fue un año muy particular, aunque partimos igual a como terminamos, esperando decisiones de los reguladores de México y Chile, pero en Cornershop pasaron muchas cosas’, dijo Juan Pablo Cuevas tras conocer que los lectores de Diario Financiero lo seleccionaron junto a sus socios Daniel Undurraga y Oskar Hjertonsson como los Empresarios del Año 2019. Destacó que este año debutaron con el servicio en Canadá y Perú, pero que van por más. ‘Colombia y Brasil vienen pronto’, adelantó. El desembarco en el gigante sudamericano es un desafío mayor.

Varias empresas chilenas, como Farmacias Ahumada, tuvieron una muy mala experiencia y cerraron sus operaciones en ese país. Otras, como Cencosud, siguen batallando para sacar adelante el negocio. Pero en Cornershop hay confianza. En parte, por la ampliación que ha tenido el modelo de negocio.

El socio de la aplicación puso énfasis en el aumento, durante este año, de los comercios que están disponibles como parte del servicio que ofrecen. ‘Pasamos de unas pocas tiendas publicadas a más de 500 solo en Chile’, dijo.

-¿Cuál es la evaluación que hace de este año para ustedes y Cornershop?

-‘Reorganizamos toda la empresa, agregando mucho talento a los equipos y nueva sangre a los liderazgos. Nuestra tecnología cambió más que nunca antes y las últimas semanas la satisfacción de los usuarios llegó al máximo nivel que hemos visto hasta ahora. También nos equivocamos muchas más veces que cualquier otro año, pero al mismo tiempo tuvimos los mejores resultados. Y hace poco llegamos a un acuerdo para asociarnos con Uber. Un año súper interesante, intenso y donde aprendimos mucho.

Los últimos meses obviamente han sido marcados por la crisis en Chile, nos ha tocado adaptarnos y creemos que el país saldrá fortalecido’, dijo Cuevas.

Los orígenes

Antes de Cornershop, el tridente creó Needish. En esa startup conocieron al argentino Wenceslao Casares mientras buscaban capital entre chilenos. Fue su primer inversionista ángel. Pero la empresa fue un fracaso económicamente. Para salvarla, a los tres años lanzaron Clandescuento, página que ofrecía cupones de ofertas. En 2010, Groupon les ofreció comprarlos para ingresar a América Latina. Ahí estuvieron hasta que en 2012 salieron de la multinacional y Hjertonsson con Undurraga partieron a San Francisco, con el propósito de seguir emprendiendo solos. En EEUU crearon Seahorse, una aplicación para compartir fotos pero que tampoco resultó. Tras esto, los amigos empezaron a lanzar ideas para un nuevo proyecto. En esa época se dio el boom de Instacart, compañía estadounidense de servicio de entrega de productos on demand que todavía no había florecido en Latinoamérica.

Entonces, vieron una oportunidad. Así nació Cornershop, con una idea simple y, a la vez, complicada: hacer las compras del supermercado y entregar a la puerta del hogar de los usuarios.

Para partir, cada uno de los tres socios puso US$ 50 mil y después salieron a buscar más capital. Levantaron US$ 500 mil en abril de 2015; US$ 1,5 millones en julio y otros US$ 7 millones en 2016.

Dentro de los inversionistas que apostaron en sus inicios por Cornershop figuran el mismo Wenceslao Casares, Oscar Salazar, cofundador de Uber; Denisse Troper, CEO de Youtube; Greg Gretsch de Sigmawest Venture Partners y el fondo de inversiones mexicano All Venture Partners, entre otros.

No le pegaron el palo al gato. Los socios de la aplicación pasaron por altos y bajos, conocieron el éxito y el fracasó, analizaron distintos negocios, hasta que lograron la fórmula. No son jóvenes emprendedores. Todos rondan los 40 años. Hjertonsson ha dicho: ‘La noticia es justo lo que me carga: eso de los tres pendejos con su app’.

No querían vender. Ninguna empresa tiene colgado el cartel de Se Vende. Y los socios de la aplicación repitieron varias veces que no tenían intensión de enajenar la empresa. hasta que llegó una oferta atractiva. Ahora, de la mano de Uber, los fundadores de Cornershop entraron a las grandes ligas.

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