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Usamos más la tarjeta de crédito

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Apartir de la década de los 90, los bancos han dado un fuerte impulso al uso de la tarjeta de débito como medio de pago. Estos instrumentos conllevan beneficios para la administración de nuestras finanzas personales: son un medio de acceso para los recursos de nuestra cuenta de cheques o ahorro, nuestros gastos se reflejan en el estado de cuenta mensual, nos evitan portar efectivo, etcétera.

Las tarjetas de crédito, bien entendidas, también son un medio de pago. Uno las utiliza para pagar compras, espera que llegue el estado de cuenta y paga al banco antes de la fecha límite.

Una tarjeta de débito se ve igual a una de crédito, salvo que la mayoría de las veces no tienen los números grabados sino impresos, la diferencia es que al usar una tarjeta de débito el dinero sale de su cuenta de cheques o ahorros. Es decir, no hay facturas que pagar después.

Incluso en los comercios las tarjetas de débito ya no requieren el uso del número confidencial (PIN) como en los cajeros automáticos, al igual que las tarjetas de crédito, basta con firmar un pagaré y listo.

La mayoría de los clientes que utilizan débito en comercios lo hacen porque no cuentan con una tarjeta de crédito o por la paz mental que significa pagar las compras con sus propios recursos.

Sin embargo, hay personas que vemos las cosas del lado opuesto. Usamos las tarjetas de crédito por el colchón que dan; la oportunidad de utilizar el dinero de otro, el banco, durante el tiempo en el que se realiza la compra hasta el momento cuando se paga el saldo del estado de cuenta.

No hace mucho tiempo, todos los expertos en finanzas personales estaban firmemente de este lado, nadie podía creer como la gente prefería utilizar una tarjeta de débito que fuerza a pagar algo de forma inmediata cuando pueden utilizar una tarjeta de crédito y pagar dentro de un mes o mes y medio, sin embargo, los expertos gradualmente se han movido dentro del campo del débito por razones psicológicas más que financieras.

Como muchas decisiones financieras, elegir usar una tarjeta de débito en lugar de una de crédito tiene que ver más con nuestro sentimiento hacia nuestro dinero; no tener deudas, comprar con nuestros propios recursos disponibles en el momento, que con la economía. Desde luego, las tarjetas de crédito tienen mucho más sentido desde el punto de vista económico, pero desde el punto de vista del individuo las cosas suelen ser diferentes.

Riesgos de seguridad

Muchas personas utilizan sus tarjetas de débito porque tratan de gastar menos, tratan de utilizarla para compras importantes, aunque sólo pueden hacerlo dentro del límite por disposición en comercios que por seguridad han establecido los bancos.

Sin embargo, hasta quienes aman utilizarlas deben tomar en cuenta algunos grandes puntos negativos concernientes a la seguridad.

Como ya no se requiere el uso del PIN con las tarjetas de débito es más fácil para los ladrones hacer compras, ya sea por teléfono o vía Internet, ahora tienen que tener nuestro número de tarjeta, fecha de vencimiento y código de seguridad. Y con las tarjetas de débito el dinero sale de nuestra cuenta al momento de la compra, por lo tanto hasta que descubramos el error y realicemos la aclaración será dinero fuera de nuestro bolsillo.

Incluso una tarjeta de débito robada puede arruinar literalmente nuestras finanzas en el corto plazo, ya que pueden generar cheques devueltos por falta de fondos con la consiguiente comisión altísima que cobran los bancos por este concepto.

En este punto, las tarjetas de crédito ganan de nuevo. Los bancos usualmente congelan el monto en aclaración hasta que el asunto se haya finiquitado, con las tarjetas de débito no sucede igual, ya que nuestro dinero es retenido hasta que se emita un fallo a nuestro favor, si lo logramos.

¿Por qué sucede esto? Es muy sencillo, porque utilizar una tarjeta de débito es como pagar en el momento, en efectivo. La diferencia es que ya no tenemos que ir al cajero automático por él, sino que el monto de la compra es cargado en línea a nuestra cuenta de cheques o de ahorro.

La protección extra que ofrecen las tarjetas de crédito puede ser valiosa, algunas ofrecen garantía extendida por los productos que compra con ellas.

Otras facilitan ciertas transacciones mediante su servicio de atención a clientes, este valor añadido no está presente en las tarjetas de débito.

Fuente:eleconomista.com.mx