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El poder disruptivo de alianzas en sector Fintech

Fuente: www.forbes.com.mx

Los emprendimientos en Fintech se enfrentan a una realidad compleja; por un lado, tienen poco campo de maniobra para experimentar cuando se trata de crear una solución; por otro lado, el manejo del dinero y patrimonio de los clientes es una actividad muy sensible y la regulación existente no deja mucho espacio para que alguien se ponga creativo. La buena noticia es que la ley Fintech plantea un esquema en el que soluciones innovadoras podrán encontrar ese espacio de experimentación (el “Sand-Box” o arenero tipo kinder). Sin embargo, hasta que la ley sea implementada, ese camino no existe, y me gustaría contarles cómo algunos emprendedores lo estamos logrando.

Soy de la idea de que los procesos disruptivos e innovadores en finanzas, más que imponer maneras nuevas de hacer las cosas, tratan de construir e implementar mejoras, vía tecnología, a lo ya establecido. En este proceso la relación entre innovadores y jugadores tradicionales se vuelve casi simbiótica. Primero, porque resulta difícil (por no decir ilegal) llevar a cabo actividades financieras si uno no forma parte del selecto grupo de entidades Financieras Reguladas. Segundo, porque existe mucha experiencia y curva de aprendizaje que los emprendedores podrían aprovechar dentro de las organizaciones ya establecidas. Y pues lo obvio, para las entidades Financieras Reguladas, la innovación es algo que se les atora y que les resulta sumamente complejo, en gran parte por la regulación a la que son sujetas, pero también como resultado del ambiente protegido y poco competido al que han estado acostumbradas por mucho tiempo.

Voy a tratar de ser lo más objetivo posible, aunque el mejor ejemplo que tengo, sobre el poder disruptivo de las alianzas en fintech, es la organización de la que soy parte. Lo primero que tuvimos que resolver antes de pensar en experimentar fue ¡cómo no romper la ley, un concepto que parece sencillo, pero cuando te topas con un marco regulatorio creado para cerrar cualquier puerta a esquemas innovadores, tiene su chiste.

Habiendo resuelto eso, empezamos a pensar cómo organizar toda la empresa para cumplir con ese requisito de legalidad. Es aquí donde las alianzas juegan un papel fundamental, nosotros decidimos asociarnos con una casa de bolsa. Si bien nuestro modelo de negocio era innovador y disruptivo, había muchísimas prácticas valiosas, que ya existían, que hubiera sido un error no tomar en cuenta por el simple hecho de venir de un banco o institución financiera tradicional. En nuestro caso adoptamos y tropicalizados prácticas típicas de un jugador tradicional del sistema financiero, como son, la implementación de proceso de KYC, prevención de lavado de dinero, redacción de prospectos de inversión, entre otros (muchas de las cuales forman parte hoy de la nueva Ley Fintech). También decidimos adoptar una estructura en la que la toma de decisiones pasará por un comité independiente.

Lo interesante de esto, es que, en mi opinión, gran parte del por qué hoy estamos donde estamos ha sido por la adopción de estas prácticas tradicionales y su combinación exitosa con tecnología y empuje emprendedor. Sin duda, ahora que ya tenemos Ley Fintech, nuestra alianza es más relevante que nunca, porque tenemos de primera mano la experiencia de cumplimiento regulatorio por parte de nuestros socios, pero el reto nuestro es lograr una manera más eficiente de hacerlo.