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Para comprender La Crisis

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  1. Durante años, los tipos de interés vigentes en los mercados financieros internacionales han sido excepcionalmente bajos.
  2. Esto ha hecho que los bancos hayan visto que el negocio se les hacía más pequeño:
    • Daban préstamos a un bajo interés.
    • Pagaban algo por los depósitos de los clientes (cero si el depósito está en cuenta corriente y, si además, cobran comisión de mantenimiento, pagaban ‘menos algo’).
    • Pero, con todo, el margen de intermediación (‘a’ menos ‘b’) decrecía.
  3. A alguien, entonces, en Estados Unidos se le ocurrió que los bancos tenían que hacer dos cosas:
    • Dar préstamos más arriesgados, por los que podrían cobrar más intereses.
    • Compensar el bajo margen aumentando el número de operaciones (1000 x poco es más que 100 x poco…).
  4. En cuanto a lo primero (créditos más arriesgados), decidieron:
    • Ofrecer hipotecas a un tipo de clientes, los ninja (no income, no job, no assets; o sea, personas sin ingresos fijos, sin empleo fijo, sin propiedades).
    • Cobrarles más intereses, porque había más riesgo.
    • Aprovechar el boom inmobiliario que había en el mercado norteamericano.
    • Además, llenos de entusiasmo, decidieron conceder créditos hipotecarios por un valor superior al valor de la casa que compraba el ninja porque, con el citado boom inmobiliario, esa casa, en pocos meses, valdría más que la cantidad dada en préstamo.
    • A este tipo de hipotecas, les llamaron subprime.
      • Se llaman hipotecas prime las que tienen poco riesgo de no pago. En una escala de clasificación entre 300 y 850 puntos, las hipotecas prime están valoradas entre 850 puntos las mejores y 620 las menos buenas.
      • Se llaman hipotecas subprime las que tienen más riesgo de no pago y están valoradas entre 620 las menos buenas y 300 las malas.
    • Además, como la economía americana iba muy bien, el deudor hoy insolvente podría encontrar trabajo y pagar la deuda sin problemas.
    • Este planteamiento fue bien durante algunos años. Los ninja iban pagando los plazos de la hipoteca y, además, como les habían dado más dinero del que valía su casa, se habían comprado un coche, habían hecho reformas en la casa y se habían ido de vacaciones con la familia. Todo ello, seguramente, a plazos, con el dinero de más que habían cobrado y, en algún caso, con lo que les pagaban en algún empleo o chapuza que habían conseguido.