Inicio Columnas De “las buenas intenciones” a la Start Up Social

De “las buenas intenciones” a la Start Up Social

Compartir

Por Angel Morales F., Ingeniero Start Up Incubadora de Negocios INACAP.

Todos quienes hemos trabajando en Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s) sabemos que la estructura ejecutiva invierte gran parte de su tiempo levantando recursos que le den sustentabilidad a la institución. Sin embargo, la irrupción de los “Emprendimientos Sociales” (o Start Up Sociales) está cambiando esta corriente dominante. Esto básicamente porque actualmente las ONG’s en el mundo se están dando cuenta que requieren modelos que les permitan dedicar menos Horas/Hombre al fundraising y más Horas/Hombre a la implementación de los proyectos que le dan sentido a la organización. En este sentido las llamadas Start Ups Sociales son una figura que toma especial relevancia en el escenario actual.

Por supuesto no todo es color de rosa, ya que las estadísticas nos dicen que sólo 1 de cada 10 Start Ups tradicionales tiene éxito.

Aún más complejo es que un emprendimiento social logre dar con un modelo de negocios efectivamente validado y sostenible.

Este panorama nos debe llevar a recorrer la “Milla Extra”, es decir, poner nuestro máximo esfuerzo en posicionar el concepto de las Startups Sociales. Pero como mencioné anteriormente, no es una tarea simple. Y hablo desde la experiencia puesto que junto a unos amigos tenemos un emprendimiento social que solo ha logrado un “servicio vendido” después de dos años intentando validar un modelo de negocios viable.

La gracia de una Start Up Social es que su “Core Business” es el impacto económico, social y/o medioambiental mediante un modelo de negocios rentable, escalable y replicable.

Para lograr que 1 de 10 Start Up Sociales tenga éxito requerimos con urgencia utilizar herramientas de punta como lo son, por ejemplo, el Lean Start Up y Customer Development, entre otras. Los emprendimientos sociales suelen poner su foco en la solución sin preocuparse de validar la hipótesis del problema, la hipótesis del usuario (o cliente final) y la hipótesis de la propuesta de valor única.

El papel aguanta mucho (pero no existe modelo de negocios que no sufra cambios al exponerlo ante un potencial cliente o usuario, como dice el mismo Alfredo Osorio de BOMBA CAMP), y prueba de ello es que en general las Start Ups Sociales que están surgiendo en Chile llegan con la solución casi empaquetada con la que buscan cambiar el mundo dejando de lado la validación del modelo de negocios que les permita efectivamente impactar a mil millones de personas en el mundo entero.

Es por todo lo anterior que quienes trabajamos en el ecosistema de emprendimiento e innovación social local necesitamos imperiosamente pasar de las “buenas intenciones” a la creación (y posterior consolidación) de Start Ups Sociales que hagan de Chile un país mejor para vivir.

Fuente: Wayra Chile