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Columna de opinión: Nuevas oportunidades de empleo en banca

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Rodrigo García de la Cruz es director del Programa de Innovación y Tecnología Financiera del IEB

El año 2014 quedará para la banca como el año del comienzo del fin de las reestructuraciones y fusiones entre entidades y como el año en el que los test de estrés abrieron el camino a que la mayoría de las entidades europeas fueran controladas por el supervisor único europeo.

¿Cómo se plantea 2015 para el sector financiero? Con muchos retos, aunque esta vez parecen más claros que en años anteriores. Cabría destacar, por importancia, la mejora de la rentabilidad de las entidades en mínimos históricos por el derrumbamiento; seguir adaptándose a las nuevas exigencias regulatorias europeas, y uno mucho más reciente y disruptivo, el de transformar la banca analógica en digital. Esta nueva banca 3.0 tendrá que hacer frente a los diferentes desafíos que vienen, tanto por parte de los nuevos competidores como por el cambio de hábitos de los clientes, cada día más tecnológicos.

Volviendo a la rentabilidad, hay que recordar que hoy en el sector financiero español se encuentra en torno al 6%, frente al 15% de los años previos a la crisis.

Para mejorar las cuentas, la banca debe seguir reduciendo el sobrecoste de las provisiones y abrir el grifo del crédito definitivamente. La demanda solvente, esa que tanto echa de menos la banca, debe ir poco a poco despertando tras las buenas expectativas macroeconómicas del país.

De hecho, la demanda de hipotecas no ha hecho más que crecer en los últimos meses con incrementos de dos dígitos. En este sentido, las áreas comerciales y de riesgos del sector se verán beneficiadas en la medida en que los bancos vayan aumentando su apetito crediticio.

Áreas como la banca privada y la gestión de carteras también pasarán por un buen momento. El sector de corporate finance, asimismo, tendrá tirón en el área de mercado de capitales, al haberse generado un importante boom de compañías que buscan emitir deuda como alternativa a la financiación tradicional.

Por el lado de la regulación y la supervisión también se generarán nuevas oportunidades debido al tsunami regulatorio que azota al sector, junto con el nuevo supervisor europeo que ya está actuando desde el pasado noviembre.

Es, sin embargo, en el aspecto tecnológico y de la innovación donde se espera que surjan las mayores oportunidades. Recientemente, un directivo de Google comentaba que en tres o cuatro años, el 99% de las transacciones bancarias que se realicen a escala mundial serán a través de medios digitales y que, para el año 2016, el 80% de las transacciones financieras se realizarán desde un smartphone; el 5%, por internet; el 1%, vía teléfono fijo, y apenas el 1% de las operaciones se realizarán directamente en la sucursal.

Esto representa un cambio para el sector muy importante y un reto que alguna de las entidades españolas están ya afrontando con sus nuevos modelos de banca digital. Todo ello sazonado con unos nuevos competidores que vienen vestidos de Google, Amazon o Apple o con las nuevas formas de hacer banca, como el crowdlending.

Según un estudio de Accenture, los bancos que sepan explotar sus palancas digitales podrán construir nuevas capacidades con inmensas recompensas, pudiendo aumentar las interacciones con clientes hasta un 250%. Por otro lado, PwC confirma que los canales digitales serán el principal motor de crecimiento de la banca retail en los próximos años, aumentando el número de usuarios de banca móvil hasta un 64% en 2016. Incluso McKinsey estima que la transformación digital supondrá en unos años el 30% de los ingresos de los bancos en Europa, sobre todo en los productos de alta rotación, tales como préstamos personales y pagos.

Así que, con estas perspectivas, todo indica que se generarán muchas opciones alrededor de los departamentos de tecnología, innovación, digitalización, canales y customer experience, entre otros, a la vez que los departamentos de recursos humanos pondrán mayor acento en los perfiles digitales de todos los candidatos.

Algunas estimaciones sitúan entre 250.000 y 300.000 los puestos de trabajo que se podrán crear en los próximos cuatro años alrededor de la economía digital. Y es que la digitalización está trasformando muchos sectores, entre los que destaca el financiero, donde a buen seguro se generarán múltiples oportunidades para profesionales tanto de dentro como de fuera de la banca.