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6 Factores que juegan en el equipo contrario al de la innovación en la Industria Financiera

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Por Fernando Lacu, Country Manager Digital Bank – Argentina

Cada vez son más los ejecutivos del sistema financiero que buscan innovar para agregar valor a sus servicios y productos. Muestran un gran interés por estar informados de las últimas tendencias en Transformación Digital y por participar del creciente Ecosistema Fintech de la Región. Pero a la vez que se esfuerzan por avanzar en este sentido, se encuentran con diferentes factores que juegan en contra y que frustran las buenas intenciones. Estos no son los únicos, pero si son algunos de los que más se repiten en el mundo corporativo financiero.

  • Cultura de aversión al riesgo y al error: Uno de los ejes centrales de las empresas del rubro financiero, es la administración del riesgo. Una buena parte de sus esfuerzos y talentos están dedicados a la definición de los riesgos tolerables para cada operación. Y uno de los factores que más ha colaborado en este sentido es la atomización del riesgo disperso en varias líneas de productos para diferentes targets de clientes, distribuidos en grandes volúmenes de operaciones. Esto lleva a que la mayoría de las decisiones no tengan impactos absolutos sobre el negocio, por ende ninguna definición puede ser demasiado mala ni demasiado buena. Esto ha creado una cultura de aversión al error y al riesgo de cometerlo y este es un factor que se contrapone con el mundo de la innovación. La experimentación, la validación en terreno y la corrección de errores, son el camino para lograr desarrollar productos y servicios innovadores y exitosos. Nadie tiene la certeza, antes de empezar, de cuál será el resultado, y esa incertidumbre es la que las organizaciones no logran aceptar. La incertidumbre no se puede administrar. Solo se tolera o no se tolera.
  • Innovación vs Diá a Día: En las organizaciones hay mucho talento disperso entre sus colaboradores y no faltan buenas ideas dando vuelta por los pasillos de ninguna de las torres corporativas o de las sucursales. Pero estas ideas generalmente no encuentran un concentrador que las procese metodológicamente, que las evalúe y analice su factibilidad y priorice su ejecución. Finalmente, las pocas que logran llegar al núcleo de la organización, se encuentran con la lista de proyectos que soportan el día a día de la misma y entonces se transforman en el proyecto número 58 que pasa a dormir el sueño de los justos, esperando un estado idílico irreal que nunca llegará. El momento en que todos los temas urgentes del trabajo cotidiano estén resueltos. Si compiten “la innovación estratégica del futuro” con “los problemas calientes del presente”, todos sabemos quién va a ganar el partido.
  • Prejuicios: No solo el mundo financiero sino el corporativo en general, está plagado de prejuicios. Si bien en lo que va del siglo 21, se ha aceptado la vestimenta casual para todos los días, el traje sin corbata, los tatuajes y los pearcings, lograr ser proveedor de un grupo corporativo, en muchos casos, sigue siendo un privilegio reservado para pocos. Los filtros son muchos y no necesariamente tienen que ver con la lógica evaluación de la calidad del producto o servicio ofrecido. Una de las primeras preguntas va a ser: – a que otro corporativo le vendiste esta solución? A lo que el emprendedor responderá entusiasmado: – A ninguno aún. Nos gustaría que fueras el pionero. Y acá se termina la conversación y el interés que en algún momento se pudo generar. Porque esto implica volver directamente al punto 1. Cuando la idea viene de algún país vecino la respuesta es: – preferimos algo de acá, sabés?  Algo más controlado… También se puede escuchar: – los pibes son buenos, pero están muy verdes….no le podemos comprar a un equipo así…La conclusión es que estamos buscando innovación en las estructuras que hace tiempo trabajan para que nada cambie. Son confiables y predecibles, ya que sabemos exactamente lo que nos van a ofrecer y como. El problema es que es lo mismo que hace 20 o 30 años y difícilmente encontremos ahí innovaciones disruptivas.
  • El terreno queda muy lejos: Quienes toman las decisiones están bastante alejados del terreno, y quienes están en el terreno y generan ideas innovadoras están muy lejos de las decisiones. Es indispensable validar en terreno cualquier innovación. Probar prototipos con los clientes en medio de situaciones reales es lo que va a permitir dar con la innovación adecuada y disruptiva que rompa el paradigma reinante pero sobre todo que sea valorada por el destinatario final.
  • Procesos de compra rígidos: Ya hemos comentado que no es fácil ser aceptado como proveedor de un grupo corporativo, pero esto no solo se queda en los prejuicios. A veces los obstáculos administrativos del proceso de alta de proveedores lo hacen tan largo y exigente que termina por rechazar al proveedor de forma indirecta. En otros casos, tras superar este proceso largo y desgastante, a las startups les espera el extenso proceso de generación de orden de compra, aceptación del trabajo y posterior pago. Si tenemos en cuenta que la mayoría de los emprendimientos del Ecosistema Fintech están en pleno proceso de consolidación como empresa y aún lejos del break-even, pedirles que esperen 3 meses hasta cobrar la primera factura es casi condenarlos a la desaparición, ya que tienen que pagar los sueldos y los impuestos correspondientes a una factura que no van a cobrar hasta dentro de 90 días.
  • Zona de Confort Corporativa: Al igual que las personas, las empresas que encuentran sus servicios exitosos logrando sostenerlos en el tiempo, tienden a relajarse en una zona de confort donde el presente es totalmente exitoso. En muchos casos ese confort impide ver los frentes de tormenta en el horizonte y cuando el mal tiempo llega ya les resulta muy difícil cambiar. Ya se ha hablado muchísimo de Kodak, Blockbuster, La industria discográfica y el Titanic que no vio el Iceberg hasta que lo chocó. La primera reacción de la empresa que se encuentra en posición dominante y relajada es la de soltar los abogados y los lobistas para que consigan suprimir los focos amenazantes. En algunos bancos de la Región han llegado a despedir a empleados que tenían ahorros en cryptomonedas, visualizadas como “la amenaza”; en otros países impiden que una empresa que opera con estas divisas pueda abrir una cuenta bancaria; y hay varios ejemplos más. En lugar de intentar entender de qué se trata y ver cómo aprovechar la tormenta y transformarla en oportunidad, tratamos de hacer esfuerzos para que no llueva.