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Colombia aumenta la bancarización y servicios financieros en zonas rurales

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La bancarización ronda el 69 por ciento, mientras que el acceso a los servicios financieros ha aumentado no solo en las ciudades, sino también en las zonas rurales más apartadas del país.

Los esfuerzos de la banca colombiana, en esa materia han sido notables, al punto que el 99 por ciento de los municipios del país cuenta con presencia de la banca, bien sea con oficinas propias o a través de los llamados corresponsales bancarios, modelo que viene siendo imitado en otras naciones de la región por su efectividad.

Cajeros, datafonos, corresponsales bancarios, oficinas propias y la banca móvil, cuyas operaciones crecen a una tasa del 250 por ciento anual, le han abierto las puertas a millones de colombianos que hoy pueden tener de manera fácil, una cuenta de ahorros, realizar pagos, transferencias de dineros y, porque no decirlo, hasta obtener un crédito, aunque este no es el denominador común.

Esa sigue siendo la parte triste de la historia. El acceso al crédito de esos millones de colombianos que viven en las zonas rurales, cercanas y apartadas del país, municipios a donde los bancos apenas comienzan a asomarse con timidez.

Aunque Colombia cuenta con uno de los sistemas bancarios más sólidos, modernos y mejor regulados de Latinoamérica, su nivel de profundización financiera, esto es, el nivel de su cartera de créditos como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), es muy bajo.

En Colombia este indicador registra una tendencia creciente y a diciembre de 2012 alcanzó un 35 por ciento, para la cartera del sector bancario, y de 40,5 por ciento, si se tiene en cuenta el total del sistema financiero, señala la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria), en su más reciente informe ‘Inclusión Financiera Colombia 2012’.

Significa que en materia de irrigación de crédito en la población es bastante bajo, pese a los avances de los últimos años. La cifra no llamaría la atención si no fuera porque en países como Chile esa profundización es cercana al ciento por ciento. Ni que se diga si la comparación se hace frente a naciones desarrolladas como Suecia, Japón, Estados Unidos, el Reino Unido y España, que están entre el 150 y el 200 por ciento.

Y… ¿dónde está el crédito?

Como si el bajo acceso al crédito en Colombia no fuera suficiente, la mayoría de quienes cuentan con un préstamo (vivienda, consumo, tarjeta de crédito, vehículo y microcrédito, entre otros) están en las grandes ciudades del país.

Bogotá en líder en este aspecto. Los datos de la Asobancaria indican que el 74,1 por ciento de los que habitan en la capital del país cuenta con algún tipo de crédito y su crecimiento fue notable frente al 2011.

En Colombia poco más de seis millones de personas cuentan con una tarjeta de crédito, aunque las cifras de la Superintendencia Financiera señalan que en el mercado circulan unos 12 millones de estas, lo que indica que, básicamente, esa población ‘carga’ en promedio, dos tarjetas de crédito en su cartera.

Que dicen las estadísticas internacionales. Que para el 2012, el porcentaje de personas mayores de 15 años con tarjeta de crédito en Brasil era del 29,2 por ciento; en Uruguay, del 27,1 por ciento; en Chile, del 22,8 por ciento; En Argentina, del 21,9 por ciento, mientras que en Colombia era del 10,2 por ciento.

El reporte de Inclusión Financiera del 2012, presentado por el programa Banca de las Oportunidades y la Superintendencia Financiera, también es contundente en esta materia.

Señala que de los recursos totales de la banca colocada en créditos comerciales ese año, el 96,7 por ciento estaban en poblaciones con más del 100.000 habitantes, mientras que solo el 1,8 por ciento en municipalidades de menos de 10.000 habitantes. Las cifras para los créditos de vivienda y consumo son similares, solo 3,4 y 3,3 por ciento, respectivamente, para esas poblaciones.

Solo el microcrédito tiene una tasa más elevada, 12 por ciento, para esas pequeñas poblaciones y su distribución es un poco más equilibrada en otros municipios de más habitantes.

No todo está perdido

Por donde quiera que se mire las cifras son poco halagadoras para las pequeñas poblaciones en materia crediticia y la banca no es indiferente ante esa realidad. De hecho viene trabajando, junto con el Gobierno en programas que permitan no solo llevar el crédito a esas regiones apartadas del país sino también en facilitarles el acceso a esos recursos a sus habitantes.

Según la Asobancaria, una de las propuestas que se vienen trabajando con el Gobierno, “es la de promover el acceso al crédito a través del ‘microconsumo’, que estaría enfocado en las personas naturales, que desempeñen actividades formales e informales, y requieran financiación de bajo monto”

Para ello se trabaja en el diseño de requisitos simples para que más personas puedan acceder a recursos de la banca bajo esa modalidad. En ese sentido, no se requerirá, necesariamente, de historial crediticio, razón por la cual se propone una certificación de tasa diferente a las existentes (dado el alto riesgo asociado a dicho tipo de operación), así como marcos regulatorios especiales en torno al Sistema de Administración de Riesgo Crediticio (SARC).

La creación de este nuevo tipo de crédito contribuiría de manera importante con la promoción del acceso al crédito, a su vez que se convierte en una alternativa efectiva contra el denominado “gota a gota”, señalan voceros de la agremiación.

Aunque la estrategia de los Corresponsales Bancarios ha dado excelentes resultados en materia de servicios, en acceso al crédito a las personas más vulnerables de la población también se están dando los primeros pasos.

Según el reporte que entrega el programa Banca de las Oportunidades, entre agosto de 2006 y septiembre del 2013 se colocaron más de 13 millones de microcréditos por un monto superior a los 38,8 billones de pesos, un indicador de que las regiones apartadas del país y sus pobladores tienen serias necesidades de créditos que deben ser atendidas, pues solo en esa medida, dichas regiones podrán emprender proyectos que redunden en beneficios para sus gentes.

Para la banca colombiana, esto debe ser visto como oportunidad de crecimiento y un gran aporte social.