OpenAI vs. MindGPT: La batalla por las marcas de IA se traslada a la Corte Suprema de Chile

La disputa global por la hegemonía tecnológica entre Estados Unidos y China sumó un nuevo e inesperado capítulo judicial en territorio chileno. OpenAI, la firma liderada por Sam Altman y creadora de ChatGPT, recurrió a la Corte Suprema de Chile en un intento definitivo por frenar el registro de la marca “MindGPT”.

Esta denominación pertenece a Beijing CHJ Information Technology, la compañía matriz detrás del gigante chino de vehículos eléctricos Li Auto. El conflicto local no solo expone las tensiones geopolíticas entre Washington y Beijing, sino que enciende las alertas sobre los límites de la propiedad intelectual y el uso de acrónimos tecnológicos en América Latina.

El origen del conflicto: De los bots a la inteligencia vehicular

La controversia legal se remonta a septiembre de 2023. En esa fecha, la firma asiática solicitó ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inapi) el registro de “MindGPT” para proteger productos y servicios asociados a softwares, plataformas educativas y desarrollo de tecnologías de la información. La herramienta fue concebida originalmente por Li Auto como un asistente de IA integrado para sus vehículos eléctricos.

OpenAI no tardó en presentar su oposición. La tecnológica estadounidense argumentó que el signo “MindGPT” infringía los derechos de su ya célebre familia de marcas, que incluye a ChatGPT y GPT-4. Sin embargo, tanto el Inapi como el Tribunal de Propiedad Industrial (TDPI) rechazaron los argumentos de la firma norteamericana, permitiendo el registro y obligando a OpenAI a jugar su última carta ante el máximo tribunal del país.

Los argumentos en juego: ¿Es “GPT” un término genérico o una marca registrada?

La defensa y el ataque de ambas compañías abren un debate crucial para el ecosistema tecnológico y empresarial:

La postura de OpenAI: Riesgo de confusión y notoriedad de marca

En su recurso ante la Corte Suprema, OpenAI sostiene que el tribunal de propiedad industrial realizó una valoración errónea al considerar que “GPT” es una sigla técnica genérica sin capacidad distintiva. Entre sus principales argumentos destacan:

  • Reconocimiento global: La firma subraya que ChatGPT supera los 400 millones de usuarios activos semanales, consolidándose como una marca notoriamente conocida a nivel mundial.
  • Inducción al error: OpenAI afirma que la estructura “Sustantivo + GPT” copia un patrón que induce a los consumidores a creer que existe una relación comercial o de licenciamiento entre ambas empresas.
  • Precedentes internacionales: Aseguran que si “GPT” fuera un término genérico, oficinas de propiedad intelectual en la Unión Europea, el Reino Unido y Japón no habrían concedido el registro exclusivo a la firma estadounidense.

La postura de Beijing CHJ (Li Auto): Una sigla de uso común

Por su parte, Fernando Fernández, abogado representante de la compañía china, defiende que OpenAI intenta apropiarse de una expresión de uso común en la industria.

  • Naturaleza técnica: La defensa recuerda que “GPT” responde a la abreviatura de Generative Pre-trained Transformer (Transformador Preentrenado Generativo), una arquitectura tecnológica abierta y utilizada por múltiples herramientas en el mercado.
  • Rechazos previos: El abogado argumenta que la propia OpenAI vio rechazadas sus solicitudes de registro de la sigla “GPT” como marca única ante la Oficina de Patentes y Marcas de EE. UU. (USPTO) y la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE (EUIPO) por considerarse un término descriptivo.

Impacto en el ecosistema digital y la industria Tech

Este caso trasciende la mera disputa legal de nombres. En un momento donde la hiper-automatización, los agentes de IA y la analítica predictiva están transformando sectores que van desde la banca hasta la automoción, la resolución de la Corte Suprema de Chile fijará un precedente clave en la región.

Si el tribunal falla a favor de OpenAI, podría limitar la forma en que los competidores locales y globales nombran a sus soluciones basadas en arquitecturas abiertas. Si favorece a la firma china, abrirá la puerta a una proliferación de herramientas y servicios bajo el paraguas del sufijo “GPT”.

El desenlace en la Corte Suprema chilena determinará las reglas del juego para el registro de la propiedad intelectual tecnológica en América Latina, en medio de una carrera donde los gigantes de la IA no están dispuestos a ceder un solo milímetro de mercado.

Fuente: ElMercurio

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