Jensen Huang subió al escenario del SAP Center de San José ante 39.000 asistentes de 190 países y pronunció una frase que resonará en los mercados financieros durante meses: Nvidia espera acumular pedidos por valor de un billón de dólares entre sus plataformas Blackwell y Vera Rubin antes de que concluya 2027. No es una proyección de analistas externos. Es la estimación del propio CEO de la empresa que controla entre el 80% y el 90% del mercado de aceleradores de IA para el entrenamiento de modelos a gran escala.
Vera Rubin: la arquitectura que “abre la próxima frontera”
El protagonista tecnológico de la conferencia fue la plataforma Vera Rubin, integrada por siete nuevos chips ya en producción en serie. La arquitectura combina la CPU Nvidia Vera —el primer procesador diseñado específicamente para la IA agente—, la GPU Nvidia Rubin, el conmutador NVLink 6, la SuperNIC ConnectX-9, la DPU BlueField-4, el conmutador Ethernet Spectrum-6 y la LPU Groq 3, integrada recientemente en la plataforma.
Estos chips están diseñados para cubrir todo el ciclo de vida de los modelos de IA: desde el preentrenamiento a gran escala hasta la inferencia de agentes en tiempo real. La CPU Vera, en particular, promete el doble de eficiencia y un rendimiento un 50% superior al de los procesadores tradicionales de escala de rack, lo que reduce drásticamente el coste de operar modelos en entornos empresariales intensivos. Los productos basados en Vera Rubin comenzarán a llegar a través de socios en la segunda mitad de 2026, incluyendo Amazon Web Services, Google Cloud, Microsoft Azure y Oracle Cloud Infrastructure, entre los grandes hiperescaladores.
La apuesta de largo plazo que remodela la infraestructura financiera
Para el sector financiero, las implicaciones de esta presentación van más allá de la cotización de NVDA en bolsa. Los grandes bancos, gestoras de activos y plataformas de trading algorítmico son compradores directos de infraestructura de IA acelerada: la utilizan para modelos de riesgo en tiempo real, detección de fraude, análisis de carteras y automatización de procesos de back-office. La disponibilidad de chips de nueva generación con mayor eficiencia energética y menor coste por inferencia —Vera Rubin podría reducirlo hasta diez veces respecto a la generación Grace Blackwell, según análisis de Bank of America— cambia las ecuaciones de retorno de inversión en tecnología para estas instituciones.
Morningstar ya elevó su estimación de valor razonable para Nvidia desde 190 hasta 225 dólares tras los últimos datos publicados, argumentando que la cadena de suministro de IA se está expandiendo más rápido de lo previsto y que la demanda no da señales de ralentizarse. A pesar del extraordinario crecimiento, la acción cotiza con un ratio precio-beneficio forward de alrededor de 22,9 veces, por debajo de la media del sector tecnológico, que se sitúa en torno a 29 veces.
Fuente: bolsamania, latercera.com