Empresas en extinción

Por Ramón Heredia, Speaker Internacional, Mentor, Emprendedor Serial y Autor de Libros acerca de Nuevas Tecnologías y Servicios Financieros Digitales.

He sido empresario por casi 30 años, comencé a programar antes que llegaran los primeros PCs al instituto, los primeros programas que desarrollé fueron en Fortran y Cobol en un mainframe Data General. Trabajé como programador de Cobol en el Banco de Santiago y en Prosegur, desarrollé el sistema de caja de SMPA, la empresa de agua potable de Maipú integrando lectores de códigos de barra y el procesamiento de las lecturas de los medidores en capturadores móviles. En paralelo aprendí a programar en Clipper Summer 87, lenguaje que me permitió hacer mis primeros trabajos particulares desarrollando sistemas de contabilidad, remuneraciones y sistemas para el manejo de flujos de caja, pilar fundamental para la creación de mi primera empresa.

Siempre me sentí como un trabajador del conocimiento, como nos describió genialmente Peter Drucker. Con mi mente y con un computador usado, que pude comprar con el sueldo de mi primer trabajo, podía generar riqueza, valor agregado, escribir programas que permitían a mis clientes contadores optimizar sus servicios, vender más, reducir costos, reemplazar contadores auxiliares por digitadores de menor costo. Solo bastaba digitar los datos de la factura y mi sistema creaba los asientos contables según el RUT de la empresa que estaba en la factura. Tuve la oportunidad también de vivir la llegada de Internet y de ser protagonista de esa era, desarrollar servicios basados en esa la tecnología “del futuro”. No tuve la oportunidad de programar, pero sí pude imaginar el futuro y lo que esa tecnología nos podía permitir, y con nuestros programadores creamos innovadores servicios.

Otra vez el conocimiento, estudiar, investigar y aplicar esas nuevas tecnologías en mi negocio para crear nuevos servicios y para optimizar los que ya había desarrollado. Pude trabajar en estrategias empresariales y crear productos para los bancos más importantes de Latinoamérica y todo esto sobre la base del conocimiento, programas computacionales y transacciones electrónicas que no podías tomar con la mano, no eran billetes o cheques, eran transacciones que vivían en el ciberespacio, un ciberespacio que se movía velozmente bajo los mismos principios del mundo físico, pero a la velocidad de la luz. Empresas pagando sueldos y proveedores, personas recibiendo abonos, usuarios pagando sus cuentas de luz y agua, toda una danza de transacciones y la alegría de ser parte de toda esa cadena de pagos que mueve la economía de los países.

En este camino he tenido la oportunidad además de invertir en startups, ver como partieron desde muy pequeñas, verlas crecer, desarrollar servicios, sentirlas hoy como hijos grandes. También trabajar con cientos de empleados de instituciones latinoamericanas que han sido alumnos de nuestros diplomados y talleres me ha permitido crear conexiones maravillosas con personas que me han enseñado de sus trabajos, formas de hacer las cosas, ideas y de sus historias personales, algunas de las cuales aún sigo disfrutando.

Pero en el último tiempo, algo me molesta, con las noticias de estas semanas de las nuevas versiones de Open IA y Claude, siento que algo se rompió, los agentes ya no están trabajando para resolver alguna tarea en particular, con estas versiones ya tienen la capacidad de resolver trabajos completos, por ejemplo todos los trabajos de un estudio de abogados o todas las tareas del área de marketing. He estado muy cerca de estos avances, he tenido la suerte de ser inversor de las empresas de Daniel Ávila Arias y comparto hace dos años sus avances en IA. Soy inversionista ángel y admirador de lo que está haciendo Richard Barbera con Roma AI. Veo los aportes en automatización y eficiencia de Rocketbot Agentic Enterprise Automation y AIlex Tech en el mundo legal. Trabajo con bancos y compañías de seguro en motores de pago y servicios operativos, hacemos talleres para crear culturas de innovación y transformación, soy speaker en varios países de Latinoamérica, todas estas acciones me permiten entender lo que está pasando en las empresas. Pero desde hace un tiempo, veo un mundo empresarial en cámara lenta y en paralelo veo una tecnología en 2X o incluso en 4X, es como si estuviéramos viviendo en una película de Flash, que va y viene haciendo cosas increíbles mientras los humanos seguimos con nuestra vida normal.

El ritmo de la transformación en las organizaciones comenzó a distanciarse en forma importante de los avances de la tecnología. Lo hablamos con Danilo Toro en una de las sesiones de mi programa de Espacios Vacíos, programa al que tienes que suscribirte 😊.

Me decía Danilo, que el grupo de personas que entiende lo que está pasando es muy reducido, que cuando él va a las empresas a implementar sus servicios, se encuentra con formas de trabajo tradicional y con tecnologías antiguas. En esas empresas, las personas parecen trabajadores del conocimiento, porque usan computadores, pero la realidad es que son extensiones de Excel, trabajan copiando y digitando datos de un lado a otro, tareas que hace rato dejaron de ser tareas de conocimiento. Esto se repite en la mayoría de nuestras empresas, Excel es la tecnología más avanzada que tienen y siguen trabajando como lo vienen haciendo hace 30 años.

Otra de las reflexiones más recientes que tuve, fue con Cristian Tala Sánchez , para él la mayoría de las tareas que hoy se realizan en las empresas, ya pueden ser realizadas íntegramente por herramientas de IA. Su mente siempre ha pensado en automatizar, de echo cuando vendió su startup Pago Fácil, eran sólo 13 personas. Las últimas semanas ha estado trabajando en Ecosistema Startup y los trabajos que está hoy desarrollando, los hace su agente personal de IA, al que deja trabajando día y noche, en tareas que hace un tiempo hubiesen requerido de por lo menos 5 personas.

Estas conversaciones me entretienen, pero también me tienen inquieto, ¿acaso ahora sí llegamos a la era de la extinción de nuestras empresas? ¿es el punto de inflexión del que tanto se habla?

Estoy inquieto, estoy incómodo, incómodo porque estoy cerca de lo que se puede hacer, pero a la vez me siento lejos, siento que la gente de las empresas no está entendiendo realmente lo que está pasando, departamentos enteros de las empresas reemplazados por agentes de IA, ¿Dónde se va a ir esa gente?

Mi mente optimista piensa que las podemos reconvertir para que hagan otras tareas, pero a diferencia de otras revoluciones, esas otras tareas también serán ejecutadas por agentes expertos de IA. Sigo pensando, sigo investigando, sigo soñando con futuros luminosos, pero entre esos futuros luminosos de tanto en tanto, veo la extinción, la irrelevancia, el reemplazo total de las tareas empresariales como las conocemos hoy, mi irrelevancia, mi historia…

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