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Twitter, nuevo gurú de la Bolsa

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Por Pilar Blázquez

La red de microbloggin está ganando adeptos entre los inversores financieros por la capacidad para prever los movimientos de los mercados y por la inmediatez con la que permite acceder la información más relevante del planeta.

Año 1720. El científico Isaac Newton acababa de definir la fórmula que le permitía calcular el movimiento de los cuerpos celestes. Pero mientras todo el planeta se asombraba ante tal logro, él estaba inmerso en otra preocupación. “Puedo calcular los movimientos de los cuerpos celestes, pero no la locura de la gente”, clamaba. Sus acertados cálculos, no habían sido suficientes como para evitar que perdiera más de20.000 librasen Bolsa tras el estallido de la burbuja financiera de la compañía ferroviaria South Sea Company.

291 años después, el 16 de mayo de 2011, otro inglés presentaba al mundo su particular fórmula para calcular esos locos movimientos que tanto daño hicieron al bolsillo de su compatriota. El gestor de fondos Paul Hawtin anunciaba la puesta en marcha en Derwent Capital Markets, del primer hedge fund (fondo de inversión de alto riesgo) que iba a gestionar los 29 millones de euros de capital inicial en base a la tendencia del mercado que le indicara Twitter, esa red social o microbloggin en la que los usuarios cuentan su vida en no más de 140 caracteres.

Para que Newton lo entendiera habría que decirle que su compatriota había encontrado lo más parecido a la fórmula para predecir la locura de gente, captarla cuando la están viviendo. Entre otras cosas porque la gente parece volcar en esos mensajes sus sensaciones, estados de ánimo e incluso recomendaciones de inversión con tanta precisión que los gestores de Derwent Capital han explicado que en su primer mes aplicando esta fórmula habían conseguido batir al mercado. Frente a las caídas del 2,25% que registró en julio el principal índice de la Bolsa de Wall Street, el S&P 500, el hedge fund de Hawtin consiguió una subida del 1,8%.

Por supuesto, la fórmula de Derwent está lejos de conseguir la exactitud de la Ley de la Gravedad de Newton, pero demuestra que en el siglo XXI algo está cambiando en el mundo de la inversión y en la forma en la que los inversores se relacionan. Ese algo es el microblogging Twitter y el seguimiento de sus contenidos, lo que los expertos ya han bautizado como la Web 3.0. El estudio de la Universidad de Indiana en EEUU realizado en 2010, en el que se basó Derwent Capital, ofrece un análisis semántico de los contenidos difundidos en Twitter que permite detectar el sentimiento de mercado que marca la pauta para que las Bolsas suban o bajen.

“Si un inversor orienta sus decisiones en función de las tendencias positiva o negativa detectadas en el análisis de los contenidos de Twitter puede conseguir en porcentaje de retorno en torno al 15%”.

Comparando los resultados obtenidos con el índice S&P 500, la correlación es superior al 87%.La Universidad Técnicade Munich ha ido más allá en su investigación sobre la influencia de Twitter en los mercados financieros. “Si un inversor orienta sus decisiones en función de las tendencias positiva o negativa detectadas en el análisis de los contenidos de Twitter puede conseguir en porcentaje de retorno en torno al 15%”, asegura Timm Sprenger, uno de los expertos que ha liderado el proyecto. Pero aún más, añade, “Aquellos usuarios que dan información más relevante y precisa del mercado son los que tienen más seguidores, por lo tanto sus mensaje son más retuiteados, y esto significa que esa información es más influente”. 

Eso es lo que ha ocurrido entre otros muchos con el tuitero @Zerohedge. Sus más de 57.000 seguidores (tal vez mucho más cuando lean esto) se sienten como aquellos borkers de La Hoguera de las Vanidades ola película Wall Street, con acceso a los rumores que realmente mueven el mercado y que hasta ahora estaban sólo al alcance de unos pocos traders privilegiados. Su poder es tal que el pasado 9 de septiembre, el mismísimo ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, le acuso de difundir el rumor de que su país iba a suspender pagos y que provocó caídas superiores al 4% en las bolsas europeas.

El 7 de noviembre, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, también eligió Twitter como canal para desmentir el rumor de su dimisión que había hecho subir las bolsas comola espuma. Efectivamenteera la red más rápida para frenar a los especuladores, y es que cada día son más los brokers, traders y gestores de mercados que han convertido Twitter en una herramienta más de su día a día. Según publicó hace pocas semanas el diario Finacial Times, Twitter ha superado a Facebook como referencia para los grupos financieros. El gran éxito del microbloggin se debe a la capacidad de ofrecer la información relevante del mercado en tiempo real; un plus muy valorado por los inversores. Twitter facilita la difusión de la información corporativa al tiempo que permite monitorizar más fácilmente la información de interés.

Que Twitter se convierta en la Ley de la Gravedad de los mercados va a depender mucho de la evolución de la web 3.0, y su reto de monitorizar con precisión los contenidos etiquetados. Las búsquedas en Internet dependerán ya no sólo de la máquinas como hasta ahora, sino de la catalogación que los usuarios hagan de los contenidos. En el mundo bursátil esa catalogación ya ha empezado. En EEUU la comunidad de inversores Stocktwits etiqueta todas sus informaciones con el signo del dólar ($ ) seguido del ticker de la compañía para un mejor seguimiento de la información twiteada. En España, se hace algo similar en Markettwits, etiquetando la información con el signo del euro (€) y la compañía de tecnología Indra trabaja en proyecto 3.0 de identificación de información financiera en base a documentación etiquetada. Pero hasta que todo esto despegue los mercados seguirán moviéndose y los inversores interesándose por ganar dinero, por eso no conviene perderse lo que los grandes gurús financieros del microbloggin comentan cada segundo, con especial atención a los momentos previos a la apertura de los mercados y a la publicación de datos macroeconómicos de interés.