Inicio Noticias Tipos de cuentas de valor almacenado en el movil

Tipos de cuentas de valor almacenado en el movil

Compartir

 

movilybanca.afi.es: De nuevo encuentro una interesante entrada en el blog de Hannes van Rensburg, en la que explica dónde se almacena el dinero electrónico cuando se utilizan sistemas de pago con el celular. La cuestión puede parecer trivial, pero realmente es una característica de los servicios financieros móviles (SFM) que tiene implicaciones de índole regulatoria, tecnológica y de demanda.

 

A medida que el dinero pasa de ser algo tangible (efectivo) a algo intangible (dinero electrónico), las posibilidades de almacenamiento aumentan:

  • Cuando realizamos un pago con dinero en efectivo, éste sale de nuestro monedero o cartera.

  • Cuando el pago lo hacemos con un cheque, los fondos están en alguna de nuestras cuentas bancarias.

  • Cuando se utiliza una tarjeta de pago, los fondos pueden estar almacenados en la propia tarjeta (monedero electrónico), en nuestra cuenta bancaria (tarjeta de débito) o en posesión del banco, que nos debitará la cuenta después de un período determinado (tarjeta de crédito).

  • Cuando empleamos el móvil para pagar, ¿dónde está el dinero?

Las soluciones más habituales para el almacenamiento de dinero electrónico en pagos con el móvil (m-wallet) son las siguientes:

  • Los fondos empleados están asociados a una tarjeta de crédito o débito. Existen ejemplos como los pilotos que MasterCard anunció en el GSM de Barcelona. Desde una perspectiva de bancarización, el problema sigue siendo la escasez de personas que poseen tarjetas de este tipo, además de conllevar unos costes elevados. Wizzit, en Sudáfrica, también tiene asociadas tarjetas Maestro (débito) a sus cuentas.

  • Otra opción es utilizar el sistema de facturación de los operadores de telecomunicaciones, almacenando el valor de la misma manera en que se almacena el saldo (o minutos de llamadas). Es un modelo parecido al que emplea M-Pesa en Kenia y parece que también al de Orange Money, aunque los almacenes de minutos de comunicación y los de dinero electrónico están bien diferenciados. Este sistema presenta dos grandes dificultades: el elevado coste de despliegue (los operadores no cuentan con que el saldo de sus clientes pueda ser empleado para fines distintos a su consumo en forma de comunicaciones) y la necesidad de un marco regulatorio que permita a los operadores recibir depósitos. Básicamente, si el saldo es convertible a efectivo, suele considerarse que la entidad ha recibido un depósito.

  • El teléfono también puede extraer fondos directamente de la cuenta bancaria del usuario. De nuevo tenemos una aproximación que cuenta con la barrera de entrada de la baja bancarización de la población de América Latina y Caribe, además de constituir un gran reto para las entidades financieras desde la óptica de la integración con sus sistemas transaccionales. Aunque también puede tener asociada una tarjeta MasterCard, las cuentas de MTN Banking, en Sudáfrica, estás asociadas a cuentas bancarias y pueden recibir y realizar transferencias a cualquier otra cuenta bancaria del país.

  • Hannes van Rensburg también contempla la posibilidad de crear una cuenta de comercio móvil específica para los pagos a través del celular, pero habría que articularla con el respaldo de una entidad financiera, de manera que respete la regulación vigente, especialmente en lo que se refiere a la captación de depósitos y a la normativa contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.

  • Hace unos días comentábamos la solución empleada por Trumpet Mobile y Western Union en Estados Unidos, basada en una tarjeta prepago recargable emitida por un banco. Esta opción cuenta con la ventaja de permitir a los usuarios manejar dinero electrónico en la tarjeta sin necesidad de tener una cuenta bancaria.