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¿Sobre quién recae la responsabilidad de fraude?

La seguridad es una de las razones fundamentales por las cuales cada vez más emisores, adquirentes, establecimientos comerciales y consumidores se están uniendo al proceso de migración hacia las tarjetas con microcircuitos o chip, también llamadas tarjetas inteligentes.

El más reciente estudio de SCALA (Smart Card Alliance for Latin America – Alianza de Tarjetas Inteligentes de America Latina), confirma que instituciones financieras en más de 20 países en la región ya han adoptado la tecnología que respalda las tarjetas inteligentes y su inversión en el proceso de migración se ha visto recompensada en la considerable reducción del fraude y la receptividad de los clientes con respecto a la tecnología y la seguridad que ofrece el chip.

Sin embargo, aún cuando para el consumidor insertar una tarjeta con chip en lugar de deslizarla pareciera ser un cambio sencillo, para los bancos emisores, comercios y adquirentes representa una enorme operación que implica altas inversiones. Así, la migración al chip está más avanzada en algunos países y en etapas más tempranas en otros, mientras se generan acuerdos que beneficien a todas las partes involucradas.

En el transcurso de este proceso, los niveles de fraude por falsificación, clonación, robo o pérdida, siguen siendo una realidad que impulsa el aceleramiento de la transición hacia las tarjetas inteligentes.

Por tal motivo, Visa, líder en la industria en la lucha contra el fraude y el robo de identidad durante más de una década, ha decidido revisar y actualizar sus normas de responsabilidad de fraude dando lugar a un incentivo financiero adicional para dicha transición: quedar libre de la responsabilidad por el fraude, la cual a partir de este año comienza a quedar en manos de aquellas partes que no hayan migrado al chip.

Para explicar de manera más clara cómo se aplican estas normas de transferencia de la responsabilidad por fraude, imaginemos dos escenarios. En caso de un fraude con tarjetas inteligentes en un terminal que no es para chip (sino sólo para banda magnética), la responsabilidad recae sobre el establecimiento comercial y su adquirente que no han actualizado sus terminales. En un segundo escenario, si ocurre un fraude con tarjetas convencionales de banda magnética en un terminal para chip, la responsabilidad recae sobre el banco emisor que no ha invertido en tarjetas con chip. De esta manera, se entiende que para determinar sobre quién recae la responsabilidad de fraude, es necesario identificar las partes involucradas que no hayan invertido en la tecnología EMV – el estándar de interoperabilidad de tarjetas con chip.

Estas normas interregionales de Visa se conocen como Transferencia de Responsabilidad EMV (EMV Liability Shift) y comenzarán a aplicarse en la región de America Latina y El Caribe de manera gradual, proporcional a los niveles de adopción del chip.

En los casos de Brasil y México que son los países que están alcanzando niveles críticos en la adopción masiva del chip, las normas de Transferencia de Responsabilidad EMV de Visa entrarán en vigencia durante la primera mitad de este año, abarcando específicamente las transacciones en el punto de venta. En cuanto a las transacciones llevadas a cabo en cajeros automáticos, las normas se harán efectivas a partir del último trimestre de 2012.

Con respecto al resto de los países de América Latina y el Caribe, en los que la migración al chip se encuentra aún en sus etapas más tempranas, las normas de Visa que abarcan las transacciones en el punto de venta entrarán en vigencia a partir del año 2012. La implementación de estas normas aplicables a las transacciones fraudulentas en cajeros automáticos y pérdida o robo de las tarjetas, se dará hacia finales del 2014.

Con la aplicación de estas normas, si se siguen correctamente los procedimientos de aceptación y se presenta la tarjeta con chip y el terminal apropiado para leerla en el momento de un fraude, las pérdidas para el banco, los comercios y el consumidor final serán mucho menores si no mínimas.

SCALA continúa trabajando con miembros de la industria para acelerar la amplia aceptación de las múltiples aplicaciones de la tecnología de tarjetas inteligentes. A través de proyectos específicos como programas educativos, investigaciones de mercado, relaciones industriales y foros abiertos, la alianza sigue liderando la discusión de la industria sobre el impacto y el valor de las tarjetas inteligentes en la región.

Fernando Méndez es Director Regional de Productos Emergentes para Visa America Latina y el Caribe y Presidente de la Junta Directiva de SCALA (Smart Card Alliance for Latin America -Alianza de Tarjetas Inteligentes de América Latina).

Para más información o para registrarse como miembro, contacte a SCALA a través de info@smartcardalliance.org o visite latinamerica.smartcardalliance.org

Fuente:Strategies/Fernando Mendez