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La Bancarizacion y Bill Gates

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Cuando crece la cartera vencida de los bancos en forma preocupante, ¿tiene sentido apostarle a la bancarización de los segmentos más pobres?

Fuente: eleconomista.com.mx

Peor aún, para que vea usted que los ricos también lloran, los presidentes de American Express, Kenneth Chenault, y JPMorgan Chase, Jamie Dimon, coincidieron en afirmar que, en un fenómeno difícil de explicar, crece la cartera vencida a nivel global de tarjetas de crédito e hipotecas de sus clientes ultrapreferenciales, o sea de Platinum para arriba.

El fundador de Microsoft, Bill Gates, cree que así como el concepto de los microcréditos, originado en Bangladesh, fue un éxito rotundo, al grado de lograr para su autor, Muhammed Yunus, el Premio Nobel de la Paz, así la bancarización de los pobres orientada concretamente al ahorro es una buena apuesta.

Desde que se jubiló, Gates tiene mucho tiempo en sus manos. Hace días forjó una alianza filantrópica con el mayor enemigo de tabaco, el alcalde neoyorquino Michael Bloomberg, para meterle 500 millones de dólares a una campaña global contra el tabaquismo.

Hoy anuncia que, a través de su proyecto consentido, la Fundación Bill y Melinda Gates, que cuenta con 40,000 millones de dólares en recursos, canalizará cientos de millones a una campaña para promover el ahorro bancario entre la población más pobre del mundo en desarrollo, incluyendo a México, Brasil, India, Filipinas, Uganda, Indonesia, Colombia y otros.

Se trata de la primera incursión de la mayor organización filantrópica privada del mundo en el sector de servicios financieros y según el director financiero de la fundación, Bob Christen, forma parte de un esfuerzo más amplio por mejorar la infraestructura básica de regiones más necesitadas.

Obviamente, el plan bancarizador de Gates no se contrapone con los esfuerzos que desde hace años lleva a cabo la Asociación de Bancos de México, hoy presidida por Enrique Castillo Sánchez Mejorada. Por definición, la bancarización de la ABM está circunscrita a la infraestructura bancaria existente (sucursales, minisucursales y cajeros), si acaso agregando nuevos puntos como los corresponsales, oficinas de telégrafos y demás. El plan de Gates va más allá, llevando infraestructura bancaria móvil a las comunidades más remotas.

No se crea que Gates se lanza así como así. En el 2006 comisionó un estudio de factibilidad al Grupo Consultor de Asistencia a los Pobres, un think-tank de Washington respaldado por el Banco Mundial, que reveló que en una docena de los países más pobres, la demanda de posibilidades de ahorro bancario es seis veces superior a la demanda de microcréditos.

Christen reconoce que el proyecto enfrenta grandes retos, entre los que destacan el costo de llevar servicios bancarios a zonas rurales, la escasez de sucursales en dichas zonas y, no menos importante, el complejo tema de las regulaciones bancarias que hay que cumplir.

Otro reto fundamental lo constituye la necesidad de que la fundación, por primera vez, forje alianzas con operadores de telecomunicaciones, bancos y comercios. Es algo que nunca se ha hecho, admite Christen, por una variedad de razones desde lo pragmático hasta lo ético. “Es un mundo nuevo para las fundaciones y no se puede descartar nada para lograr el objetivo”.

Para Gates, una de las bondades de las microfinanzas, según la experiencia de algunas otras fundaciones con los microcréditos, es que gracias a la reputación se logró atraer aportaciones adicionales sustanciales, un éxito que la Fundación Gates espera poder replicar en el ahorro.

Un plan piloto de bancarización que ha resultado exitoso en Kenia podría adaptarse a otros países. Con la colaboración de un operador de telefonía móvil, en este caso Vodafone, se logró abaratar el uso del celular para hacer depósitos y retiros en una red de miles de microtiendas rurales. “El tema del costo sin duda es un problema, pero no imposible de resolver”, dice Christen.

Por otro lado, cabe destacar algunas incongruencias en el sector energético. Justo cuando está en puerta un incremento de 60% en el precio del gas natural, los resultados financieros de las gaseras extranjeras echan por tierra sus argumentos para pedir subsidios. Tanto la belga Tractebel como la española Gas Natural han elevado ventas y utilidades en forma consistente.