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Inteligencia artificial significará pérdida neta de entre 4% y 7% de los empleos a 2020

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Fuente: El Mercurio

La capacidad para realizar tareas físicas complejas e identificar patrones de datos -varios de ellos incluso ocultos al ojo humano- a una velocidad y escala imposibles de replicar por las personas, explicaría por qué la inteligencia artificial (IA) tendrá cada vez más impacto en el mercado laboral, en todas las áreas de una organización.

Según un estudio de Tata Consultancy Services (TCS), las funciones a nivel corporativo (donde se toman decisiones estratégicas de dónde invertir y en qué mercados enfocarse) son donde se generará la mayor pérdida de puestos de trabajo en el mundo para el año 2020, con una proyección de 23% a la baja, seguido del área legal (21%) y adquisiciones (21%). Sin embargo, si se considera al mismo tiempo el empleo que se debiera crear por la tecnología -18% en el caso corporativo, 15% en el departamento legal y 14% en adquisiciones- la contracción neta del mercado se moverá entre 5% y 7% en esas tres funciones, y entre 4% y 7% en toda la organización.

“Más que hablar de destrucción de empleos, lo que más va a ocurrir es un desplazamiento. Muchos van a perder su puesto en el corto plazo, pero en el mediano y largo plazo va a haber una reconversión”, explica Juan Luis Núñez, gerente general de Fundación País Digital.

En esa línea, Satya Ramaswamy, VP y global head de TCS, destaca que si bien hay trabajos que pueden ser completamente reemplazados, como funciones de back office o apoyo, ello también genera la oportunidad de crear nuevos puestos de mayor impacto en la organización. “Por ejemplo, Associated Press, cuyo caso se incluyó en el estudio, reemplazó a los seres humanos para realizar informes monótonos sobre resultados corporativos, y se liberó a esos empleados para efectuar análisis de nivel superior”.

En BlackRock, la administradora de fondos más grande del mundo, han aprovechado la tecnología para impulsar los resultados de sus trabajadores. A fines del mes pasado anunciaron la reestructuración de algunas áreas de inversiones, las que fusionaron con equipos de análisis financiero con un fuerte componente en inteligencia artificial. Gracias a ello, disponen ahora de aplicaciones que les permiten sondear millones de datos sobre comportamientos de compras y tendencias económicas que una persona manualmente difícilmente podría abarcar.

“Es como en las películas, donde muestran a gente con carcasa de robot que amplifican sus habilidades. Acá es lo mismo, lo que se hace es potenciar a la persona para su trabajo de análisis financiero”, dice Axel Christensen, director de Estrategias de Inversión para América Latina e Iberia de la firma.

Según un estudio Accenture, la IA tiene el potencial de agregar US$ 63 mil millones al Valor Agregado Bruto de Chile hacia 2035. Rodrigo González, presidente ejecutivo de la compañía en el país, explica que la cifra se sustenta en tres pilares: la automatización de tareas físicas complejas, el mayor impulso de la eficiencia del capital humano y la mayor innovación, con la creación de nuevos productos como los vehículos automatizados, por ejemplo. Núñez agrega: “Se necesitan menos personas para hacer más cosas, lo que finalmente aumenta la productividad”.

La reducción del empleo producto de la IA se mueve entre 17% y 23%, según la función dentro de la organización, señala el estudio de Tata. González identifica a los telefonistas como una posición especialmente golpeada: “Serán reemplazados por asistentes virtuales, industria que está creciendo fuerte, pues la experiencia del usuario mejora significativamente”. También menciona a los conductores, que con la aparición de los vehículos automatizados serán cada vez menos necesarios.

Ricardo Contreras, vicedecano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Concepción y académico de Ingeniería Informática y Ciencias de la Computación, dice que más que una industria o área en particular, las tareas repetitivas van a ser las más golpeadas: “Las labores rutinarias, con manejo de muchos datos, podrán verse afectadas por el uso de sistemas de data mining , que en tiempos reducidos pueden analizar información masiva, extraer patrones de esa información y proyectar conclusiones”.

Núñez pone como ejemplo algunas funciones del área legal. “Hacer estudios de título es una tarea muy repetitiva, porque son documentos estandarizados a revisar, mientras que en el análisis de jurisprudencia, por ejemplo, hay ya sistemas avanzados que buscan en una gran base de datos un fallo específico, mientras que antes se debía buscar manualmente”.

De todas formas, Contreras aclara que todas las tareas siempre necesitarán de personas que utilicen criterio para una correcta aplicación: “Las labores que se verán influenciadas por los nuevos avances de la tecnología requieren para su desarrollo, uso y mantenimiento de un componente humano importante, y con mayor nivel de especialización”.

A juicio de González, los empleadores demandarán que la mayoría de los trabajadores se sientan cómodos con las tecnologías. “Además, como las tareas más básicas serán automatizadas, se necesitará de especialistas en recolección de información y análisis de datos”.

Los nuevos perfiles

Según el informe de Accenture, habrá tres grandes perfiles de profesionales que se requerirán en este nuevo escenario: los entrenadores, que son quienes guían a los sistemas de IA para entender conductas humanas, por ejemplo cómo identificar el sentido del humor o cuándo responder con compasión; los explicadores, que son el nexo entre los tecnólogos y la plana gerencial de cada negocio, y los sostenedores, que velan por el cumplimiento ético y los valores humanos en la aplicación de las nuevas tecnologías.

Por lo pronto, en BlackRock ya notan un cambio en los requerimientos que hacen a sus nuevos analistas. “Antes mucha gente tenía formación como ingeniero comercial o economista, y ahora básicamente se contratan personas con más formación en programación”, señala Christensen. El ejecutivo añade que si antes buscaban candidatos en las escuelas de negocio, ahora lo hacen en disciplinas de ciencias duras, como física, donde se tiene un fuerte entrenamiento en temas de programación y descomposición de algoritmos.

Núñez cree que junto con el inglés, la habilidad en programación será clave en el desarrollo de carrera futuro, así como las habilidades blandas. Contreras coincide sobre la importancia de este último punto. “Lo que no puede faltar es la capacidad de comunicación y de trabajar en equipos multidisciplinarios”, concluye.