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¿Existe Competencia en la Banca Chilena?

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Chile y USDHay un relativo consenso en que la competencia en los segmentos de grandes corporaciones es alta, pero el problema surge cuando las empresas de menor tamaño buscan financiamiento.

La banca siempre ha estado en el ojo del huracán, especialmente en épocas de crisis, porque tienden a elevar las tasas de interés y ser más restrictivos. Si bien las críticas más ácidas ya habían quedado atrás a medida que la economía retomaba el vuelo, hace unas semanas un informe internacional reflotó el tema al señalar que los elevados spreads bancarios reducen la competitividad del país. Parece que esta vez la discusión no sólo quedará en palabras, pues en medio de ese escenario, el gobierno de Sebastián Piñera ha mostrado indicios de transformaciones que, entre otros aspectos, buscan introducir mayor competencia al mercado, en especial para el segmento de empresas de menor tamaño.

¿Existe falta de competencia en la banca local? Según el Informe de Competitividad Mundial 2010 elaborado por el Institute for Management Development (IMD) de Suiza, la baja en el ranking de Chile (lugar 28, el más bajo en 10 años), se explica en parte por un alto spread bancario, que ubica al país en el puesto 47 del listado en este factor. El informe precisa que, en la banca local, el spread promedio es de 5,77 puntos, en comparación a 0,33 puntos que registra el Reino Unido, que es puntero.

Sin embargo, según la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras, “Chile muestra uno de los niveles más bajos de spread entre las principales economías de la región, en el período 2000 a 2008”. En este último año, por ejemplo, el mencionado diferencial chileno se compara con un 35,59% de Brasil o un 20,17% en Perú. Sólo fue superior al 5,66% de México.

La Abif señala que los factores que llevan a los actuales niveles de spreads para los segmentos bajos de la población, se explican porque “en este tipo de créditos no existen garantías reales como bienes inmuebles, siendo variables fundamentales la estabilidad en el empleo y la moralidad de pago”, y porque “en los segmentos de mayor riesgo, un importante porcentaje de los potenciales clientes que se analizan no resulta viable, pero el proceso tiene un costo que debe ser asumido y que, en el caso de los créditos por menores montos y plazos, representa un porcentaje relevante tanto de la suma como del costo de los mismos”.

Al respecto, Alejandro Alarcón, gerente general de Abif, explica que “hay diferentes tipos de clientes por lo que, por ejemplo, el riesgo extremo puede llegar a representar el 100% del spread, uno alto llegaría a 3/4 del diferencial, uno normal menos del 50%, y para riesgos bajos muchísimo menos”.

Más allá de esta defensa, el diagnóstico de parte del gobierno es claro: bancos aplican un sobrecosto a las Pymes, según dijo a ESTRATEGIA Matías Acevedo, gerente corporativo de Corfo. Por el contrario, ejecutivos de banca corporativa reconocen que las grandes empresas tienen los spread más competitivos del mundo.

Monopolística

Dos datos concretos hablan de mayor concentración en la banca: los tres primeros bancos privados representan el 52,4% (31,3% en 1990) y los bancos son 25 (38% menos que en 1990). Sin embargo, esto no es sinónimo de falta de competencia.

Según Guillermo Ramírez, ex superintendente de Bancos, “ha habido un proceso de concentración en la banca, pero tampoco se puede afirmar categóricamente que haya menos competencia, aunque puede que los spread sean altos todavía y siempre es mejor que haya más”.

Verónica Muñoz, Erwin Hansen y Miguel Vargas, investigadores de la Universidad Diego Portales, concluyeron en un estudio que existe competencia monopolística en la banca. Según Vargas, los bancos “no están en competencia perfecta, lo que puede explicarse porque cada entidad tiene un nicho en el que tratan de capturar clientes, y porque siempre intentan diferenciarse”.

En todo caso, Vargas explica que “la competencia perfecta es un fenómeno difícil de observar, porque uno de los puntos que se requieren para éstos es que haya perfecta sustitución entre los bienes en el mercado, pero las empresas reaccionan a esto, pues  no quieren ser competitivas, ya que quieren poder de mercado para obtener mayores beneficios. Las empresas siempre buscan diferenciarse, y cuando lo logran son capaces de establecer un pequeño monopolio respecto de un grupo de clientes. Eso es competencia monopolística”.

Ante ello, el académico subraya que “en la crisis asiática las tasas de interés estaban elevadísimas, hasta que BancoEstado irrumpió con una política agresiva de tasas en créditos hipotecarios, lo que produjo una reacción que terminó con los bancos poniéndose en línea con esos precios”.

La Receta: Información y Abrir Mercado

Aumentar la competencia en la industria financiera, especialmente en los segmentos de menores ingresos y micro, pequeñas y medianas empresas. Esta fue una de las ideas fuerza de los grupos Tantauco en materia económica que, al parecer, no quedarán sólo en el papel, pues a través de Corfo y  la reforma al Mercado de Capitales Bicentenario se abordará esto.

Guillermo Ramírez, quien formó parte de los grupos Tantauco, comenta que para aumentar la competencia se podría facilitar la entrada de bancos disminuyendo los requerimientos de capital por un tiempo limitado, y posibilitar la existencia de productos financieros transfronterizos, “que es algo muy teórico, pero es conceptualmente válido”. Pero Ramírez indica que lo más factible sería que “las oficinas de representación otorguen créditos, hay que ir más allá de MKIII (autoriza informar ofertas), y permitir que hayan puntos de ventas”.

En esa línea, José Miguel Cruz, profesor adjunto del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile, dijo que se deben “abrir los servicios financieros a los tratados de libre comercio, como seguros, créditos hipotecarios, etc.”.

Otro aspecto vital para avanzar en competencia y reducir los spreads es la información. Por eso Corfo, en un plazo máximo de cuatro meses, debiera tener una ficha estandarizada con información financiera enfocada en micro, pequeña y mediana empresa, que incluirá los indicadores más relevantes para tomar la decisión del crédito, disminuyendo así las asimetrías de información y consecuentemente el costo del crédito.

Ramírez va más allá: “Es necesario que se puedan integrar las bases de información (información consolidada de deudas), lo que puede mejorar la fluidez de los mercados y la competencia”. Cruz coincide con esta visión pues, a su juicio, se requiere “mejorar el acceso a la información de deudores de forma que aumente la competencia entre las casas comerciales y los bancos, abrir a las cajas y cooperativas, con la debida supervisión, al negocio de crédito de retail (personas y empresas)”.

Fuente: estrategia.cl