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De celulares a billeteras virtuales

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Google WalletcroppedLa revista gerencia en su sitio web, escribió un artículo llamado “De celulares a billeteras virtuales”, que invitamos a que lean.

La movilidad es uno de los drivers que impulsa hoy el crecimiento de la industria TI. Con tendencias como Bring Your Own Devices, la cantidad de dispositivos móviles que está dando vuelta entre los usuarios es tremenda. Es así como, por ejemplo, los smartphones se han transformado en una herramienta cotidiana que nos acompaña a todas partes. Ya en 2013, los fabricantes alcanzaron ventas por 1.004 millones de unidades, aumentando en un 38,4% las cifras de 2012, de acuerdo a IDC.

Con tal masividad y considerando que la nueva generación de celulares inteligentes permite su uso más que solo para llamadas, resulta natural entonces pensar que si el celular es un compañero diario, por qué no usarlo entonces para comprar y pagar.

Según estudios encargados por MasterCard, una persona tiene contacto con su teléfono móvil unas 60 veces al día. “Lo anterior refleja la facilidad, habitualidad, simpleza y confianza que los usuarios tienen en este medio. De igual forma, tiene una penetración altísima, por lo que es un producto muy atractivo para lograr esa interacción y convertirse en un medio de pago”, afirma Patricio Sandoval, Gerente General de MasterCard para Chile y Paraguay.

Se trata de un modelo que reemplazaría en muchos casos al efectivo y llevaría al “plástico” (tarjetas) a una dimensión virtual, convirtiendo al celular en una billetera digital. Así es que, por estas y otras razones, el pago móvil apuesta a convertirse en tendencia: de acuerdo a estimaciones de Juniper Research, este mercado crecerá un 40% este año a nivel global y el próximo alcanzará un valor total de US$670.000 millones, más del doble de su valor en 2013.

¿Por qué adoptarlo?

Los expertos hablan de múltiples beneficios para el país, los clientes y el comercio. Para el usuario, el pago móvil permite centralizar en el celular más servicios de valor añadido, aunando los diversos medios de pago que se poseen hoy, como dinero efectivo, tarjetas de crédito, débito, cheques, etc. De este modo, se logra un mayor control sobre los gastos y medios de transacción, simplificándolos y dotando de mayor seguridad a las operaciones.
A nivel de país, el pago móvil posibilita crear nuevas redes de pago locales más eficientes y baratas que las actuales. Además, “es una forma de garantizar y facilitar el acceso a los medios de pago electrónicos y móviles a la población no bancarizada, a través del prepago que permite almacenar fondos en forma previa en el teléfono móvil”, explica Juan Luis Núñez, Gerente General de Fundación País Digital. Sumado a esto, implica la entrada de otros actores en un sector tradicionalmente reservado a los bancos, lo que podría mejorar la competencia en el sistema financiero. Con el pago móvil, “se abren varias oportunidades para diversos sectores. No solo la banca y el retail se pueden ver beneficiados. Basta con que las empresas se atrevan a utilizarlo, para aprovechar sus ventajas”, subraya Patricio Soto, Gerente de Telecomunicaciones de IDC Chile. Sus potencialidades se proyectan principalmente en el área de micropagos: comida rápida, farmacias, cines, peajes, estaciones de servicio, etc.

Billetera-virtual-300x225El escenario local

Más celulares que personas. Así puede definirse la penetración que han tenido estos dispositivos en el mercado local, una situación que favorece, a juicio de los expertos, que el pago móvil prolifere: “Contar con una penetración de telefonía móvil del 140% (más de 24 millones de teléfonos celulares activos) constituye una plataforma extraordinaria para propiciar el pago electrónico vía dispositivos celulares”, destaca el ejecutivo de MasterCard.

“Chile se encuentra en un buen pie respecto a la realidad que muestran economías más desarrolladas, debido a la alta penetración de smartphones (superior al 40%) y del acceso a Internet, además de una situación de avanzada en el despliegue de infraestructura. En consecuencia, estamos en un escenario favorable para el desarrollo de iniciativas y para facilitar la masificación de innovaciones”, explica el ejecutivo de País Digital.

A juicio de Joaquín Ayuso, CEO de Kuapay -una de las principales empresas especializadas en billetera virtual- “tenemos el ecosistema ‘a punto’ para que los pagos móviles se popularicen y consoliden”, lo que implica un desarrollo técnico suficiente: infraestructura de conexión inalámbrica, así como un parque de dispositivos móviles amplio; empresas que dan soluciones tecnológicas y, finalmente, grandes actores empresariales apostando por estos servicios.

Un escenario alentador con una serie de factores positivos, que Juan Luis Núñez enumera a continuación: una industria financiera con mayores niveles de digitalización v/s otros sectores, sólida y con interés creciente en incorporar nuevos segmentos; muy alta penetración de servicios móviles; creciente desarrollo de redes de transacciones cuya cobertura se orienta hacia pequeños comerciantes; redes bancarias tradicionales sólidas y seguras; interés del Estado de promover el acceso a otros medios de pago; y migración hacia transacciones electrónicas y rápida adopción de parte de la población de servicios en línea.

Aún incipiente

Es cierto, coinciden los expertos: en Chile existen diversas condiciones favorables, que forman un terreno fértil para que el pago móvil florezca y se desarrolle de modo masivo. Si embargo, apenas estamos en sus primeras etapas de vida.

Para el ejecutivo de IDC, “el problema pasa más bien por temas culturales y por encontrar el modelo de negocio adecuado”. Y es que los modelos pueden ser varios, porque el pago móvil como concepto implica el uso de diferentes tecnologías o aplicaciones, donde NFC (Near Field Communications) se alza como la más popular a ojos de los expertos. Es así como existe la transferencia de dinero entre distintos usuarios de telefonía móvil (Peer to Peer o P2P); el uso de códigos QR; el e-commerce a través del smartphone (m-commerce); el pago sin contacto en el punto de venta, para lo cual se puede usar NFC; apps que permiten pagar vía smartphones con tarjetas de crédito y otros métodos; además de modalidades en que se usa SMS con código de autorización, con cargo en la factura de la operadora, entre otras.

0000003964Aunque la lista de opciones es profusa, “el pago móvil en Chile, en estricto rigor, todavía no se ha masificado. Exceptuando algunos casos aislados, en el mundo real ‘offline’ no son muchos quienes realizan un pago móvil”, asegura el ejecutivo de País Digital.

“Nos encontramos solo a nivel de pilotos, testeando la tecnología de pagos desde los teléfonos y analizando la combinación más apropiada para poder ofrecer esta solución a nuestros clientes”, precisa Magdalena Asseff, Gerente Medios de Pago de Banco Santander, compañía que junto a Movistar, MasterCard, Samsung y Oberthur, a mediados de 2013, dieron vida al primer piloto de NFC en el país.

De acuerdo a Patricio Soto, las soluciones que se han implementado en el país, que han sido solo un par, aún no han tenido la acogida esperada por parte de los consumidores y “lo que falta es que el comercio masifique esta tecnología, que los proveedores garanticen la seguridad y que las personas se atrevan a ocuparla”.

Respecto a esto, asegura el ejecutivo de Kuapay, la seguridad, como podría creerse, no es una barrera: “El pago móvil tiene unos estándares de firmeza e invulnerabilidad que pueden dejar tranquilo a cualquier usuario o comercio que quiera implantar esta tecnología”, sostiene.

Es más, complementa la ejecutiva de Banco Santander, “la seguridad se ve fortalecida, ya que los pagos móviles evitan el contacto del comercio con el medio de pago y, además, las aplicaciones que operan las tarjetas en los teléfonos pueden tener una clave personal para extraer la tarjeta y activarla, situación que no se da con una billetera física”.

“Asimismo, la detección precoz del fraude y el cumplimiento de los estándares de la industria de las tarjetas, garantizan el cumplimiento de las normas más estrictas del mercado”, añade Juan Luis Núñez.

Revista_Gerencia   ¿Qué falta entonces?

Algunas de las principales barreras para que el pago móvil se masifique, puntualiza el ejecutivo de País Digital, son señaladas en el Informe de Inclusión Financiera elaborado en 2013 por el Ministerio de Economía. Estas son: la existencia de un único operador adquirente que implica la falta de alternativas en los precios que se cobran y los servicios ofrecidos; y la necesidad de un soporte legal que autorice la emisión de mecanismos de prepago por parte de entidades no bancarias, lo que requiere métodos para captar y cargar montos de dinero al celular o a otro medio de pago. Esto implicaría más competidores y una mayor inclusión en el sistema financiero.

En cuanto a la infraestructura, agrega, los servicios y el comercio deberán rápidamente optar e implementar tecnologías para que los consumidores puedan ocupar este método de pago. En esto, crear un ecosistema con todos los actores y llegar a acuerdos de interoperabilidad, serán necesarios para que el sistema crezca y se desarrolle.

Para Joaquín Ayuso, “el camino a la masificación vendrá de la mano del trabajo conjunto de compañías como la nuestra y empresas que quieran dar este servicio a sus clientes. Es una apuesta que en muchos casos haremos juntos para satisfacer las necesidades del usuario”.

La industria financiera, por ejemplo, ha venido trabajando en este sentido “en crear un ecosistema para la masificación de transacciones contactless (sin contacto) en la mayoría de los comercios donde se producen micropagos, que es donde podrán transaccionar los dispositivos móviles”, señala Magdalena Asseff.

Si bien el país tiene una bancarización en torno al 65%, un promedio superior a la Región, “el primer desafío se encuentra en continuar expandiendo la aceptación y la inclusión financiera, ya que solo hay un 25% de penetración de pagos electrónicos sobre el consumo privado, respecto del 30% de Brasil y sobre el 50% de EEUU”, precisa el ejecutivo de MasterCard.

“El desafío -añade el ejecutivo de País Digital- es ampliar el micropago y bancarizar a aquellos que no lo están”, y así avanzar en el concepto de “billetera digital”, como un contenedor donde se almacena todo lo que una persona tiene en una cartera física: boletos, cupones, llaves, dinero y tarjetas de crédito, y que entrega la posibilidad de realizar pagos en el transporte público, tiendas y restaurantes, etc, lo que demuestra su sentido cotidiano.

Según Patricio Sandoval, “el gran reto es que en conjunto se trabaje para desarrollar una solución de pago electrónico para celulares, que sea segura, rápida y eficiente, y justamente permita la interacción y se transforme en una variable de mayor transaccionalidad para el cliente”.

“Un modelo más sencillo que el que existe actualmente -añade el ejecutivo de IDC-; que sea más rápido y fácil que el pagar con tarjeta. Si no se implementa esto, difícilmente se masificará en nuestro país”.