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Business Impact: Bitcoin busca una nueva vida en África

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Una moneda digital sin banco central podría ser ideal para economías en las que el teléfono móvil triunfa pero los sistemas bancarios son débiles.

Los últimos meses no han sido agradables para los defensores de Bitcoin, la moneda P2P que alcanzó un valor de 30 dólares (unos 22 euros) el verano pasado cuando creció el interés público y la atención de los medios sobre ella.

La moneda opera a través de Internet sin necesidad de que exista un control central. Pero sus 15 minutos de fama parecen haberse acabado. A los informes sobre una estafa digital de 500.000 dólares (unos 380.000 euros) el año pasado, siguió una alta volatilidad en el valor de un bitcoin, que cuesta aproximadamente 5 dólares (unos 3,8 euros). El mes pasado el mayor sitio de cambio de bitcoins por dólares cerró inesperadamente, debido a “un aumento de la regulación”.

Ahora algunos miembros de la comunidad Bitcoin, una amalgama de personas motivadas por políticas libertarias y el apoyo al software de código abierto, empiezan a preguntarse si su moneda favorita puede tener mejores perspectivas en las economías emergentes de África. Hace poco el desarrollador de software alemán Rüdiger Koch, consultor para el sitio de cambio de bitcoin Intersango, con sede en el Reino Unido viajó para dar una conferencia en el evento Mobile Money Africa que tuvo lugar en Lagos (Nigeria). Allí, Koch afirmó ante un público formado por hombres de negocios y miembros de distintas administraciones africanas que Bitcoin podía servir de base para un sistema sólido de pagos a través del móvil con comisiones muy bajas para cualquiera que posea un teléfono móvil con cámara.

 

“A muchos les interesaba la posible utilidad de Bitcoin”, explica Koch. Su conferencia en Nigeria pretendía iniciar un diálogo que pueda llevar a Intersango o a otros a lanzar sistemas de pago móviles prácticos basados en Bitcoin en África. Koch también ha visitado varias embajadas africanas en Berlín para presentar la moneda a los miembros de distintas administraciones.

La primera versión del software necesario para crear e intercambiar bitcoins hizo su misteriosa aparición en Internet en 2009 (una persona identificada online como Satoshi Nakamoto pero que nunca se ha presentado públicamente, creó el software y el sistema subyacente). Las monedas son imposibles de falsificar y se pueden crear y usar sin la existencia de una autoridad central como un banco central. La labor de generar bitcoins y verificar las transacciones la comparten los usuarios del software, todo ello protegido por sofisticadas fórmulas matemáticas.

En Estados Unidos y Europa, el ascenso meteórico de Bitcoin estuvo alimentado principalmente por especuladores; casi nadie usó la moneda para pagar bienes o servicios. Koch cree que las cosas podrían ser distintas en África, donde una moneda electrónica universal serviría para resolver problemas reales. Las economías africanas con un elevado ritmo de crecimiento como las de Kenia y Nigeria dependen en gran medida de transacciones en efectivo, especialmente en zonas rurales donde no hay cajeros automáticos y muy pocas personas tienen una cuenta corriente. En algunos lugares existen grandes redes ilegales de cambio de dinero para hacer pagos transfronterizos.

 

Esta situación es uno de los motivos por los cuales los sistema de pago móviles han tenido una rápida implantación en África. Como el M-Pesa de Kenia, que permite a los usuarios enviarse dinero unos a otros mediante mensajes de texto. Koch cree que los pagos móviles construidos en torno a Bitcoin podrían ser aún más útiles. “Es interesante ver lo creativos que pueden llegar a ser los africanos a la hora de transferir dinero”, afirma Koch. “Están pensando en serio sobre una sociedad sin efectivo”.

La tecnología de código abierto creada por la comunidad Bitcoin podría usarse para crear sencillas aplicaciones móviles para pagos preparadas para usarse en casi cualquier teléfono con cámara, afirma Koch. El uso de teléfonos inteligentes está creciendo rápidamente en algunos países africanos, especialmente en Kenia, ahora que el precio de los modelos que usan el software Android de Google ha bajado mucho. Koch se imagina un diseño parecido a la aplicación Bitcoin para Android, que permite a una persona transferir bitcoins a otra usando un teléfono para hacer una foto de un código de barras 2D o un código QR en la pantalla de otro teléfono. “La gente podría intercambiarse dinero al cruzarse por la calle”, afirma Koch.

El diseño descentralizado de Bitcoin significa que un sistema de pago que usara esta moneda podría superar fácilmente las fronteras entre países y evitar apagones del sistema como los que sufrió M-Pesa en diciembre, que dejaron a los usuarios sin la posibilidad de hacer negocios. “Todos los sistemas centralizados tienen el mismo problema”, sostiene Koch. “Si dependes del sistema para pagar y no puedes hacerlo, tienes problemas”.

Tonny Omwansa, académico de la Universidad de Nairobi (Kenia), estudia sistemas de pago y ha publicado recientemente un libro sobre M-Pesa. “La escasa inclusión en el mercado financiero, la limitada penetración de los servicios financieros formales y la adopción y uso generalizados de los teléfonos móviles hace que los sistemas de pago móviles resulten muy valiosos”, afirma. Sin embargo, señala, en la actualidad los usuarios corren el riesgo de “depender de un proveedor monopolístico”.

Los pagos móviles construidos sobre el diseño descentralizado de Bitcoin podrían evitar ese riesgo. Pero Omwansa afirma que, a pesar de que él conoce Bitcoin, la mayoría de los africanos no. “Casi nadie que yo conozca ha oído hablar de ello”, sentencia.

 

Fuente: Technology Review