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Biometría para las máquinas de ATM

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Ya sabemos lo que molesta olvidar el número de código de la tarjeta del cajero automático cuando una está apurada… y peor aún cuando hay una cola de autos detrás de nosotros esperando porque acabemos nuestra transacción.

Afortunadamente, parece que dentro de algún tiempo esto será cosa del pasado y nuestras operaciones de ATM podrían tener un ligero parecido con los modernos inventos que se ven en películas como Misión Imposible. Todo esto gracias a varias tecnologías que se agrupan bajo el nombre de biometría. Ya se inició esta revolución en la forma de manejar nuestra cuenta bancaria y posiblemente en un período de dos a cuatro años estará funcionando en bancos, uniones de crédito, tiendas, centros comerciales y mercados de toda la nación.

El objetivo no es tanto prescindir del plástico como aumentar la seguridad de nuestras cuentas y transacciones de dinero. Si usamos para identificarnos algo que no se puede perder, olvidar ni robar, seremos víctimas de menos fraudes.

Los medios de identificación que emplea la biometría son muy variados: desde reconocimiento de la voz o la firma, hasta el análisis del iris del ojo, el examen de la forma del rostro y las huellas dactilares. También hay disponibles tecnologías mucho más modernas, como rayos láser para “leer” la retina del ojo, aunque hasta ahora las instituciones prefieren no hacer algo que el cliente consideraría demasiado invasivo.

La identificación mucho más segura que puede lograr la próxima generación de cajeros automáticos, permitirá llevar a cabo en ellos transacciones más complicadas que hasta ahora sólo tienen lugar dentro del banco, como imprimir cheques o estados de cuenta, transferir fondos y solicitar préstamos. Superconveniente, si pensamos lo que nos ahorraremos en tiempo y transporte.

Esta alternativa a los bancos —con sus horas limitadas y requerimientos de depósitos mínimos— puede ser de gran utilidad a recientes inmigrantes que no tienen cuentas establecidas y que sólo necesitan el banco para cambiar sus cheques. Ya hay algunas de estas máquinas que —luego de identificar al cliente— pueden hacer eso, así como ofrecer transferencias de dinero e imprimir money orders, algo que será de gran utilidad para muchos hispanos que envían dinero a sus países de origen.

Prepárate que ya la revolución del ATM está llegando. No te asombres si dentro de poco tu cajero automático te da los buenos días y te pide que lo mires fijo.

Casas a la venta por $1

Con la depreciación del mercado de bienes raíces en la nación, muchas viviendas se han hecho mucho más asequibles para quienes aspiran a ser propietarios de su casa… pero aún así siempre hay que reunir bastantes fondos para hacerle frente a una compra. Y todavía muchos precios siguen siendo considerables para el bolsillo promedio. Sin embargo, hay una manera de adquirir viviendas muy baratas… tan baratas como no te puedes imaginar. ¿Qué te parece un dólar?

En todo el país hay casas a tu disposición hasta por un dólar. No son muchas, pero las hay, y quien sabe si están cerca de la zona donde vives o te gustaría vivir. Para encontrarlas, la búsqueda es un poco más complicada que ir a una sencilla lista de bienes raíces a la venta y vienen con condiciones muy especiales.

La inmensa mayoría son construcciones históricas cuyos dueños están deseosos de salir de ellas para poder levantar otro edificio en el terreno donde se encuentran. Eso significa cuando compres una, casi siempre el próximo paso es montarlas en un transporte ¡y llevártelas a otro sitio!

En algunos casos se trata de casas que caen bajo leyes de protección de monumentos históricos, y sus dueños tienen que sacarlas si quieren usar el terreno donde se encuentran. A veces los dueños tienen seis meses para tratar de vender la casa antes de que les otorguen el permiso de demolerlas.

O puede ser que el propietario haya sacado cuentas y haya visto que le sale más barato ofrecer la casa por muy poco o nada de dinero, que demolerla y tener que disponer de los escombros. También, algunas ciudades exigen mover estas casas para dar paso a carreteras o aeropuertos, o para renovar áreas urbanas.

A los que les guste vivir en una casa antigua y disfrutan con las remodelaciones, esta oportunidad es perfecta, pero tienen que considerar los altos costos del transporte de la propiedad —ya sea entera o desmantelada—, la compra de un terreno donde colocarla y la renovación de todos sus elementos para hacerla habitable.

Sin embargo, hay quienes podrían sacarle más dinero del que invierten si la compran para quitarle sus elementos históricos de construcción y decoración para venderlos en el mercado de las antigüedades.

Si crees que esta curiosa idea puede resultar en una buena inversión, ve a www.HistoricProperties.com y busca sus ofertas. Un consejo: no se te ocurra comprar una de ladrillos, porque se te va a caer uno por uno antes que la casa llegue a su destino.

(En mi sitio web www.juliestav.com puedes encontrar orientación sobre todo tipo de temas relativo al aspecto financiero de las compras y ventas de bienes raíces).

Fuente:impre.com