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Asaltos a bancos caen 82% por mayor seguridad

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Seguridad BancariaFuente: El Mercurio (Edición Impresa)

Según cifras policiales consolidadas por la Subsecretaría de Interior: asaltos a bancos caen 82% por mayor seguridad.

Bandas migraron al robo de cajeros automáticos, que reporta altos botines y tiene una baja sanción penal. (nota de ebanking.cl: publicamos información sobre esto la semana pasada en Blindaje Anti-Robo de Cajeros Automaticos)

Tecnología de punta y una mejor coordinación entre la banca y las policías son parte de la fórmula que ha permitido disminuir los asaltos y robos a sucursales bancarias en 82%. De los 50 casos ocurridos en 2007 se pasó a sólo nueve en 2008, cifra que se mantiene en lo que va del presente año.

Ésta es la respuesta a un fuerte trabajo que se ha realizado entre Carabineros y la banca, que ha mejorado en un alto grado sus sistemas de seguridad. Hay más y mayor tecnología de alarmas, sistemas de alerta, de blindaje. Luego de que se realizaran mayores exigencias en materias de protección, la coordinación con Carabineros fue mucho mejor“, explica el comandante Ignacio Villarrubia, jefe operativo del OS-10 de Carabineros, departamento encargado de la seguridad privada.

Aquí -añade el oficial- hay un punto clave, y es la calidad de la seguridad, y en eso los bancos han asumido su responsabilidad. De hecho, ahora si un delincuente entra a una sucursal, se activan situaciones de las que él ni se da cuenta, pero están ahí y nos permiten apresarlo más rápidamente“.

Para Villarrubia, el funcionamiento del Plan Cuadrante y de servicios especiales en sitios de alta concentración de bancos ha permitido controlar mejor estos delitos, que habían crecido sostenidamente entre los años 2002 y 2007.

Esto llevó a que los delincuentes migraran hacia el robo de cajeros automáticos, que reporta altas sumas -en cada ataque se llevan, en promedio, $30,6 millones- y tiene bajas penas.

Expertos en seguridad de instituciones bancarias consultados por “El Mercurio” reconocieron que en los tres últimos años se han realizado fuertes inversiones destinadas a dificultar la acción de los delincuentes.

En materia de infraestructura, la mayoría de los mesones de atención al público cuentan ahora con vidrios blindados y ranuras que dejan un mínimo espacio para que los clientes entreguen sus documentos o dinero. Además, los sectores de cajas no tienen accesos hacia los receptores de dinero; y si los hay, las puertas son de alta seguridad.

Hay bancos que han optado por eliminar totalmente el contacto físico y visual entre cliente y cajero. Ambos sólo se pueden comunicar a través de pantallas de televisión e intercambian dinero y documentos mediante cilindros plásticos que llegan a destino a través de tubos de PVC e impulsados por aire.

En algunos bancos, si la alarma de robo se activa, las puertas de la sucursal se cierran automáticamente, dejando encerrados a los delincuentes.

También se aumentó el número de cámaras de circuito cerrado de televisión que vigilan las zonas de atención al público. En algunas sucursales se hace un trabajo de inteligencia con sospechosos que suelen ingresar al banco, pero no realizan trámite alguno. Ello permite fotografiarlos, sin que se den cuenta, e intercambiar datos con la policía.

En cuanto al personal, se redobló la capacitación en seguridad.

Cada empleado del banco sabe qué hacer en caso de una emergencia, en especial los cajeros. Estas medidas apuntan a anular la acción de los asaltantes, dejándolos imposibilitados de acceder al dinero.

La millonaria alternativa de los cajeros

Hasta hace unos años, en Chile el típico asaltante de banco irrumpía en la sucursal armado y encapuchado para arrebatarles el dinero a los cajeros en pocos segundos. Que hoy parezca una especie en extinción, sin embargo, tiene un efecto colateral: el boom de robos de cajeros automáticos.

Según Carabineros, entre enero de 2008 y agosto de 2009 hubo 116 de estos atracos, que reportaron más de $3.500 millones a sus autores. O sea, $30,6 millones por “golpe“. “Así es de mutable la delincuencia. Además, robar un cajero automático tiene un agregado: la baja penalidad (de 41 días a 3 años de cárcel)“, indica Villarrubia. ¿La razón? Para la ley, se trata de un robo en lugar no habitado.