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Giancarlo Falconí se refiere a las nuevas Startups peruanas

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Academia-Wayra-5 (1)En una mesa con vista a la avenida Arequipa, en medio de cables, teléfonos, apuntes y laptops, tres jóvenes veinteañeros no dejan de escribir en sus computadoras. En una semana deberán viajar a Colombia para concretar el ingreso de Karaoke Smart, la startup que forjaron en los últimos ocho meses, con jornadas de trabajo de más de 12 horas y que ya ha recibido más de US$100 Mil en inversión. Ellos son parte del 10% de startups que logran sobrevivir.

Para quienes emprenden startups el fracaso puede estar a la vuelta de la esquina. Hablar de ellas es referirse a un mundo cuyas empresas suman US$1773 billones en Estados Unidos y US$36 mil millones en Europa. En ese contexto, y desde 2011, aparece el negocio en nuestro país con varios negocios como Cine Papaya o Plaza Points, que se han mostrado decididos a irrumpir en este nuevo escenario de los negocios que vio nacer a gigantes como Facebook o Twitter.

Giancarlo Falconí, gerente de negocios de Wayra Perú (aceleradora de negocios), comenta que la situación de estos proyectos basados en el uso de la tecnología ha mejorado en los dos últimos años. Y no sólo lo ha hecho en Lima.

“El valor de las startups peruanas supera los US$ 13 millones, de los cuales US$1,3 corresponderían a Wayra” 

“He estado viajando con Wayra a provincias. Me impresiona que hace dos o tres años no hubiera mucha gente interesada en emprendimiento digital y que ahora asistan como 400 personas, y hasta tengas que cerrar el local”, cuenta y luego cuenta que algunas ciudades fueron Iquitos, Arequipa, Trujillo, Piura, Junin, Huancayo y Tacna.

Para Falconí, esto va de la mano con el auge económico que experimentó el país y la creciente oferta de marketing digital y desarrollo de software, explica el ejecutivo, lo que genera una mayor variedad de proveedores y potenciales integrantes para los equipos de trabajo de las startups. No todo es innovación y financiamiento.

“Si tienes mucha gente de sistemas metida en el desarrollo (del producto) la parte comercial y de marketing no se explota”, advierte. Por ello es que en Wayra evaluarán con rigurosidad a los casi 700 proyectos que se han presentado a su cuarta convocatoria. Sólo diez serán acelerados mediante asesorías de negocios y un financiamiento de US$ 50 mil a cambio de aproximadamente el 10% de participación en las startups.

Por el momento, el valor de las startups peruanas supera los US$ 13 millones, de los cuales US$1,3 corresponderían a Wayra. Una cifra que aunque lejana de Europa y Estados Unidos, muestra que Perú no está fuera del mundo de los negocios basados en nuevas tecnologías.

Una mirada externa

A las 2 de la tarde del 10 de marzo Adeo Rossi se siente satisfecho. Había dado su primera conferencia de “Cómo construir una gran compañía” en el Open Plaza Angamos  y, en la noche, se reuniría en el Bar Huaringas, en Barranco, con miembros dle Founder Institute (FI), la aceleradora con sede en Silicon Valley que creó en 2009 y de la cual se graduaron siete startups peruanas en septiembre de 2013.

Esa tarde Rassi habló de la situación de las startups en Perú y dejó claro que para él estas “deberían enfocarse en el mercado latinoamericano y no sólo en Perú”, haciendo alusión que el verdadero mercado está en la región. Luego explicó que, según su criterio, los peruanos se caracterizan por ser poco extrovertidos, confiables, trabajadores y responsables; aspectos que son evaluados en el FI, que hasta el momento tiene 1.114 graduados.

“Si uno se fija en por qué  los fundadores se rinden, aparte de los problemas económicos, suele haber dos motivos: por peleas con los confundadores y porque dejan de lado la idea inicial del proyecto”, afirmó.

Por ello, Marcos Polanco, director del FI para Puerto Rico y el Perú, explica que el proceso de selección del FI no se pasa con ideas, sino que con lo que ellos llaman “ADN empresearial”, que está compuesto principalmente por la capacidad de inventiva, apertura, experiencia y tenacidad para perseverar en los negocios.

Tales rasgos, afirma Polanco, son necesarios para no caer en errores como “crear soluciones para problemas inexistentes o no crear una distinción clara en el mercado.”; descuidos que pueden hacer que una startup pase del 10% que ve al éxito al 90% que perece en el intento. En el FI lo saben, por eso se muestran sus cifras invertidas: el 90% de sus empresas sobreviven. Esas Startups son un mundo aparte.

Fuente: iMedia Comunicaciones.