Los negocios en el siglo XXI son digitales, activos y solidarios

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Fuente: www.paginasiete.bo

Expertos en transformación digital y nuevos entornos empresariales comparten sus criterios sobre la importancia de las nuevas tecnologías en el entorno financiero.

Comprar, vender, importar, exportar, son algunas  palabras clave en el mundo del comercio y el movimiento financiero generado por la banca. A la vez, son ideas y conceptos que traen a la memoria negocios grandes  que mueven millones, gigantescos equipos de trabajo y mucha formalidad, seriedad y fórmulas probadas por centenares de años para alcanzar el éxito económico.

No obstante, la irrupción de las nuevas tecnologías, que comenzó en el último tercio del siglo XX, y    que ahora forman parte indisoluble de la cotidianeidad, han tirado por la borda el funcionamiento  tradicional empresarial. La telefonía celular, las computadoras, la conexión por internet y otras herramientas, han acortado distancias y han cambiado la manera de hacer negocios.

En este contexto cambiante, las personas no solamente se relacionan de otra manera, también tienen otros intereses; esta situación ha dado pie a otras corrientes de  funcionamiento empresarial que  han venido a llamarse “transformación digital”.

Sobre este tema, cuatro especialistas en el área compartieron sus experiencias con Página Siete. Con el objetivo de promover la migración hacia estas nuevas visiones, principalmente en el área financiera, y que respondan  a las necesidades y expectativas de los clientes del siglo XXI.

“El concepto de transformación digital en el ámbito empresarial, principalmente impulsado por las empresas tecnológicas (Amazon, Google, Facebook y otras), impacta la  forma en que las personas se comunican, hacen negocios, hacen sus compras; y eso está presionando a la industria financiera, que también debe transformar sus procesos”, inicia Ramón Heredia, fundador y director de Digital Bank Latam, empresa socia de Componente Digital, empresas asentadas en Chile y Bolivia, respectivamente.

“El cambio (en los negocios) viene impulsado por la experiencia de los clientes; cuando el cliente recibe una experiencia digital, como Netflix o Uber, se enamora  y nunca más vuelve atrás”, continúa Mario Ernst, director de Transformación digital del grupo Digital Bank, en Chile, Componente Digital.

Ernst añade: “Hoy en día la amenaza para los  grandes actores que pueden entregar servicios financieros reside en el cambio de la oferta,  ahora es  muy rápida, muy beneficiosa para el cliente, y a costo mucho más bajo y que ya está a la vuelta de la esquina. Ya no es futuro. Por ejemplo, hoy se pueden hacer transferencias por WhastApp, (la aplicación de celular que permite la mensajería instantánea) de manera más barata y sin mucho trámite, Esto es algo que va a impactar a la banca, cuando se expanda”.

Empero, “lo más importante -continúa- más que incorporar tecnología, es el cambio de mentalidad”.

Nuevo “chip”

A esta altura Heredia y Ernst coinciden en que para “los altos directivos es difícil (cambiar la  mentalidad de trabajo), por la paradoja del éxito”, explica el segundo.

 La industria ha funcionado durante 700 años con un modelo. Hemos sido exitosos y no es necesario pensar de otra manera. Si bien la línea directiva es más lenta, hay un nivel mediano, una línea más cooperativa y más dispuesta a desarrollar habilidades distintas”.

 En todo caso, no se trata de eliminar todo lo aprendido, se trata de modificar las formas de pensamiento y alcanzar un “cambio cultural”, dice Heredia. “No se trata de eliminar todo lo aprendido. La pregunta es cómo incluyo las nuevas tecnologías y, principalmente, cómo transformo la cultura de la organización”.

Hoy, más que nunca los errores son valiosos. “Hay que dejar de lado el concepto de que los errores y los fracasos marcan el final de las ideas. Los modelos de negocio actuales valoran las fallas, porque son las que permiten la innovación”, dice Ernst, y Heredia ejemplifica: “Amazon intentó vender un celular propio y fue un fracaso, pero la empresa aprendió y decidió centrarse en el comercio digital”, y ahora es la principal industria de su rubro.

Estas fallas que luego se convierten en éxito, para Ernst son “victorias tempranas” , que permiten que  los proyectos de negocio avancen hacia el éxito porque ayudan a identificar mejores caminos, “la carga se arregla en el camino”, acota Heredia.

En el caso nacional, las empresas están  ante una puerta de oportunidad abierta por la tecnología, el 70% de la población tiene teléfonos inteligentes, por ejemplo; los jóvenes, demandan servicios como los que se utilizan en el resto del mundo.

En cuanto al ámbito financiero, si bien la banca en Bolivia es insuficiente, entre 30% y 40% del mercado está bancarizado, las empresas son sólidas y podrían mejorar y ampliar su  relación con sus clientes, a la par de ampliarla. “Tenemos ejemplos de empresas que tienen ganas de transformarse para llegar a más públicos”, tercia Mauricio Dulón, socio boliviano de Componente Digital, quien encuentra apoyo en el comentario de otro socio nacional Gerardo Garrett, “la inclusión financiera, pasa por la transformación digital; lo digital puede permitir que grandes sectores de Bolivia puedan acceder a servicios financieros de una manera más ágil, más transparente”.

Estos sectores ajenos al sistema financiero también incluyen un enorme grupo de comerciantes exitosos que han optado por la informalidad para sus negocios, que se desarrollan en el entorno digital y con las más modernas herramientas.

Este rechazo obedece, en parte, porque no encuentran respuestas a sus necesidades de parte del Estado o las empresas instituidas. “En Bolivia se habla de cobrar impuestos al naciente comercio electrónico. Es una industria incipiente que ya percibe una amenaza y, a pesar de la demanda, tiene presiones en contra de su crecimiento”, añade Dulón.

Por ello, los entrevistados coinciden nuevamente en la necesidad de cambiar mentalidades para que Bolivia construya su propio ecosistema financiero digital, como ocurre en otras regiones del planeta.

“Es la era de la colaboración»

En el siglo XXI, los negocios y las empresas deben cambiar su modalidad de trabajo. El concepto de competencia ha variado. El otro no es el enemigo. Al contrario, es el aliado con el que se pueden alcanzar metas ambiciosas.

 Con la frase que da título a este texto, el especialista en transformación digital Ramón Heredia, dice: “La empresa grande ya no ve a los pequeños como a sus posibles competidores. En realidad, el grande sabe que ellos pueden llegar a sectores donde no tienen cabida. Esta es la era de la solidaridad”.

Sobre esto, Mauricio Dulón, también experto en el tema, recuerda que un banco nacional hizo una alianza con una empresa naciente que trabajaba en bienes raíces; esta organización permitía a sus usuarios publicar anuncios gratuitos en su página web; el banco tenía acceso a esa formación y ofrecía créditos a las personas interesadas en la compra-venta de bienes inmuebles. Como resultado, la alianza “grande-chico” benefició y fortaleció los negocios de ambos.

Precisamente, “la clave del comercio electrónico es la última milla, quién entrega el producto al destinatario y esas alianzas ayudan en esta etapa. Por ejemplo, las empresas de correos de Latinoamérica  son un excelente canal de distribución de las ventas de empresas. En Chile, AliExpress (canal de venta chino) se alió con la empresa de correos de Chile y ésta renació”, acota Heredia. En todo caso, algo que no ocurrió en el mercado nacional.

Educación para cambiar las ideas

La transformación digital del ecosistema financiero paceño requiere cambios en el paradigma de los  negocios nacionales, pero también requiere la formación de recursos humanos expertos en las nuevas herramientas que manejan el mundo financiero actual.

“Tuve un pasante universitario que aprendió a crear empresas”, dice Mauricio Dulón, ejecutivo de Componente Digital, empresa especialista en el área.

Sin embargo, recuerda el directivo, “no tenía idea de cómo alcanzar ese objetivo”. La formación universitaria, en general, es buena, pero aún necesita acortar distancias con la realidad y generar procesos de capacitación que respondan a las necesidades actuales.

En todo caso, Dulón, quien también es docente universitario, destaca el interés de los jóvenes, quienes tienen interés en acercarse al mundo empresarial con ideas nuevas para desarrollar herramientas acordes con las dinámicas del presente.

Algo similar, le ocurre a Mario Ernst, experto en la materia y funcionario de Digital Bank Latam, quien tuvo la oportunidad de ser profesor de un Diplomado dictado en Bolivia, en 2017.

 “Los estudiantes tienen mucho interés en las nuevas herramientas tecnológicas, el grupo fue trabajador y aportó buenas ideas”, resumió.

En todo caso, ambos destacan el esfuerzo de universidades que trabajan en la educación de jóvenes para que adquieran conocimientos acorde con el nuevo entorno, principalmente digital.

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