Inicio Destacados Las fintech podrían tener licencia bancaria federal en Estados Unidos

Las fintech podrían tener licencia bancaria federal en Estados Unidos

Compartir

Fuente: fin-tech.es

El regulador federal bancario de Estados Unidos, The Office of the Cromptroller of the Currency (OCC), ha anunciado que las fintech podrían obtener una licencia bancaria federal en 2017.

Esta noticia está generando importantes consecuencias y provocando numerosas reacciones en el sector financiero. Acá las motivaciones para el regulador federal

1.- El nuevo ecosistema financiero es ya una realidad y a finales de 2016 hay en torno a 4.000 empresas fintech en los Estados Unidos.

Aunque muchas de estas empresas nacieron como startups y sin someterse a la extensa legislación bancaria, ha llegado el momento de evitar que la heterogeneidad de las normativas de los diferentes Estados y la descoordinación supervisora provoquen el denominado “arbitraje regulatorio” y que haya actividades financieras que escapen a la normativa y al control supervisor.

En particular, a la OCC le preocupan especialmente las operaciones clasificadas como “fuera de balance”.

2.- Los productos y servicios financieros basados en la tecnología son muy competitivos y pueden ayudar considerablemente al desarrollo de la economía y la reducción de la “exclusión financiera” de las personas con menos recursos económicos o más distanciadas geográficamente de una oficina bancaria tradicional.

3.- No se puede controlar la creación de miles de startups que hibridan servicios financieros y tecnología.

Con esta propuesta se trata de incentivar que las fintech más importantes asimilen las buenas prácticas bancarias tradicionales y se beneficien de tener una única normativa y el control de un único supervisor.

Y, además, el regulador reduce el riesgo sistémico derivado de las actividades financieras que escapan a un control efectivo.

4.- Equilibrar la necesidad de regular las fintech sin frenar la innovación tecnológica del sector financiero.

La OCC trata así de posicionarse como un regulador líder en la organización mundial del ecosistema fintech.

Otras de sus iniciativas anteriores fueron la emisión de un Libro Blanco sobre la Innovación Responsable (marzo 2016) y el anuncio de una Oficina de Innovación en San Francisco (octubre 2016) para analizar el alcance de las fintech y otras tecnologías emergentes en el sector financiero.