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Los primeros 30 meses en Silicon Valley

Por: Carlos Ochoa

A casi 3 años de empezar esta carrera de inversionista en Startups, además de conocer a grandes personajes, también hemos tenido grandes lecciones, algunas llegaron como un balde de agua fría, algunas otras como un “te lo dije” y otras más como aprendizajes que se fueron asentando en estos tres años.

Bien decía Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias”.  Los cambios políticos, sociales y económicos han sido un factor importante en este aprendizaje. El saberme y aceptarme bi-cultural, mexicano y gringo ha sido un proceso interesante, la forma de trabajo, las costumbres, la cultura, a pesar de ser países vecinos y aunque podríamos pensar que los mexicanos queremos ser más gringos, la cultura de los dos países es tan distinta que en algunos casos es contradictoria.

30 meses de aprendizaje, de viajes, de aventuras, trajeron – además de un segundo fondo (AI8 Ventures) – nuevos socios y compañeros con quiénes compartir el viaje. Nació además mi hijo, que junto con los cambios en las circunstancias y la crisis de los 40 crearon una revolución y ampliaron el alcance de lo que quiero lograr antes de morir.

Reverse Cultural Shock

A pesar de que quisiera sentirme especial, esta sensación de no ser ni de aquí ni de allá es algo común, le sucede a gran parte de los inmigrantes, principalmente a aquellos que nos hemos tenido que adaptar a la forma de trabajo de dos o tres culturas. Probablemente, esta es una sorpresa para algunos, pero no, no todo el mundo trabaja como los mexicanos y a pesar de que cuando estoy en México me siento en casa, me he sorprendido tratando de empujar la cultura de trabajo de Estados Unidos. No, en Estados Unidos la gente no llega tarde, las juntas no empiezan, 5, 10 o 15 minutos tarde, no se habla de deportes o de política y muy pocas veces se comparte algo personal. Tus colaboradores no son tus amigos. Es poco importante como te ves y es muy importante lo que tienes que decir, la marca de tu ropa es completamente irrelevante y tu reloj sólo llama la atención si es una versión nueva de Apple, o si simplemente sacaste a relucir lo más brillante y caro que tienes, es muy probable que seas un turista. Es mucho más importante en qué trabajas que cuál es tu puesto y tu título, las reuniones tienen hora de inicio y hora de fin. El correo electrónico es más importante que una llamada y nadie conoce whatsapp. Silicon Valley es muy meritocrático pero otras zonas del país tienen otras reglas, como a qué Iglesia perteneces o si tu acento te delata. Hay una serie de prejuicios – no únicamente raciales – también dependientes de tu lugar de origen o del lugar en el que vives, si vives en la costa este, piensas que los de la costa oeste no trabajan tanto como tú, si eres de la costa oeste crees que los de Nueva York sólo buscan dinero. Ser del Midwest implica que eres buena persona, honesto y muy trabajador, y si no eres de una de las 10 universidades más conocidas en realidad no importa a qué universidad fuiste.

Al ser una sociedad tan diversa les es muy importante poder etiquetarte y encasillarte, la sociedad tiene una serie de atribuciones de valor que determinan que tan confiable eres o no. En mi caso, generalmente no pueden determinar si soy confiable o no, para algunos, es una oportunidad de conversar con alguien distinto a ellos y para otros al no encontrar coincidencias con su experiencia simplemente se voltean y se van. Literalmente: se disculpan, se voltean y se van.

Las conversaciones generalmente son:
¿De dónde eres? – De la Ciudad de México
Pero ¿en dónde creciste?, – En la Ciudad de México – (Ahh, no llegó de chico)
Bueno ¿Hace cuánto que llegaste a Estados Unidos? – Casi 5 años – Ahh, acabas de llegar
¿Viniste a estudiar?, ¿en qué Universidad? — No, estudié en México en el ITAM  – (Cara de what)
Entonces llegaste con una empresa, ¿con cuál? — no, no llegué con ninguna empresa, mi esposa llevaba tiempo viviendo aquí y cuando nos casamos me quedé – (Seguro piensan, se casó para poder vivir aquí)

Generalmente en este punto o se dan la vuelta o se interesan.

-¿A qué te de dedicas? – Soy Venture Capitalist, inversionista en empresas de tecnología.
Si estoy en Silicon Valley o NY, no hay mucho qué explicar, cualquier otro lugar hay que dar más detalles.
¿Llevas mucho tiempo haciendo esto? – Tres años oficialmente, muchos más como emprendedor.
Ah, eras “founder” de una startup ¿Cómo se llamaba tu empresa? Si estás aquí me imagino que fue exitosa — Sm4rt, es en el área de seguridad de la información, también teníamos una empresa de video juegos y otra de prevención de fraudes de tarjetas de crédito. Me quedé en San Francisco cuando la empresa de seguridad fue adquirida.
-¿Quién la compró? – KIO Networks – awww, nunca he escuchado de ellos. – Conoces la cerveza Corona, comparten inversionistas con KIO – claro que conozco Corona, es la Budweiser barata.

Y aunque suene a chiste las conversaciones siempre cambian de sujeto. Dicen algo como: “Oh, I know this guy Slim, he is a billionaire, right?” Es amigo de mi amigo con el que tengo un yate, voy a las carreras con él, fui a la escuela con su amigo, primo, etc, me lo encontré en un viaje a Cabou. Sin duda, el mexicano más conocido es Slim, por supuesto si preguntas si conocen America Móvil, Carso, Telmex o Claro, la respuesta es “what is that?”.
Pocos han ido a la Ciudad de México, Monterrey o Guadalajara, casi todos a “Cabou”, “Puertou Vaiarta” y “Plaia”. San Miguel está de moda.

Back to basics

Con esto pasando, más probablemente los 40 años haciendo mella y la búsqueda constante de la iluminación, fue momento de redefinír objetivos y en consecuencia regresar a mis orígenes.
¿Para que hago esto?,  ¿para tener más dinero?, ¿para hacerme famoso?, ¿para tener algo que hacer?, ¿para tener un tema de sobre mesa? y la respuesta siempre es: “Para cambiar al mundo”, ayudar a mi amado México, generar riqueza y un cambio positivo en nuestra sociedad.

La respuesta es regresar a porqué empezamos el fondo, que sin duda será una fuente de riqueza para los que estamos involucrados, pero lo creamos también para generar ese puente de ideas, conectar emprendedores, conectar capital e inversionistas y promover el desarrollo de tecnología y negocios entre países, entre latinos en diferentes lados de la frontera, entre gringos y mexas, asiáticos y mexicanos, teniendo tecnología y beneficio social como lenguaje común buscando mejorar nuestras condiciones a lo largo del continente.

Resulta que hay un término para esto: impact investing. Cuando me preguntan si el fondo es de impact investing la respuesta es sí. La nueva revolución industrial, (que es la inteligencia artificial), traerá consigo automatización, dejando de fuera todo tipo de trabajos, sí a los de Uber pero también a los inversionistas profesionales, a las casas de bolsa, a los cocineros de café y pizza, a varios doctores, entre otros; sí, también generará otros tipo de empleos y aunque el pastel sea más amplio, habrá pocos que se sienten a la mesa. El mayor valor se quedará (como siempre) con los dueños de los medios de producción y con los creadores de la tecnología que ahora serán los medios de producción. Nuestro fondo es parte de las respuestas para cerrar la brecha socio económica que existe en nuestro país en este ambiente y responde a la necesidad de habilitar a nuestra diáspora para ser protagonistas en la nueva generación de riqueza.

Lo repito, tenemos que enseñarle a nuestros ingenieros cómo crear y ejecutar al estilo Silicon Valley, tenemos que enseñarles a crear monopolios temporales y a nuestros inversionistas aceptar que están creando el futuro, no únicamente quedandose con un pedazo más grande del pastel, también generando beneficios sociales y económicos a nuestra población. Si creen que esto no es necesario, un dato: “Las empresas de nuestro fondo crecen en promedio 2 veces cada 12 meses” ¿cuánto crece tu empresa?
En la encuesta anual GIIN 2018, 76% de los inversionistas respondieron que sus inversiones de impacto generaron el beneficio social que esperaban y 82% de los inversionistas respondieron que generaron el desempeño económico esperado. 15% respondieron que sus expectativas en las dos dimensiones fueron superadas.
The GIIN, Annual Survey 2018

Históricamente los latinos hemos llegado tarde a las olas de disrupción y con ellas a las olas de crecimiento económico, la revolución industrial, internet, la era de la información y la era del conocimiento se nos pasaron de largo. El futuro para nuestros países depende de nosotros, de las inversiones que hagamos y de la capacidad de crear la tecnologia que usaremos o que será la base de la industria los siguientes 50 años.

La industria de inversiones en Estados Unidos se ha volcado a participar en technology impact investing, tiene como objetivo estar en el punto de colisión de la tecnología contra la velocidad de adaptación de los seres humanos, esa colisión está generando tal movimiento que comunidades completas en Estados Unidos tienden a desaparecer. ¿Se acuerdan de Sears o Kmart? ¿Dónde está la gente que antes buscaba ropa o acomodaba cajas? Seguramente algunos en Amazon, otros en Instacart, probablemente algunos más en Postmates y muchos más cambiaron de giro. Este es un ejemplo del cambio de control del excedente financiero y es precisamente donde estamos incrustados.

Yo soy yo y mis circunstancias, pero aún con 30 meses prediciendo el futuro regresé a mis orígenes, cerca de mi corazón, y esa es la razón por la que estás leyendo este blog.