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Las monedas digitales y su uso en delitos cibernéticos

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Por Sergio Pilla,  Engineer McAfee Argentina, Uruguay y Paraguay

Valijas que entran por Ezeiza, valijas que vuelan a paraísos fiscales, dinero que cruza el Río de la Plata, inversiones dudosas, desarrollos inmobiliarios en zonas poco rentables, negocios que tienen pocas posibilidades de éxito. Todo lo mencionado anteriormente forma parte de las viejas artimañas para llevar adelante un delito como es el lavado de dinero.

Pero en el mundo actual de las redes sociales, del contacto digital, de las videoconferencias, de los teléfonos móviles, de la comunicación global, las estrategias delictivas también sufren una transformación 2.0.

En el mundo se realizan miles de transacciones virtuales a través de tarjetas de créditos u otros medios electrónicos como por ejemplo PayPal con el respaldo de entidades financieras tradicionales.

No obstante en los últimos años comenzó a circular una moneda digital conocida como Bitcoin que no tiene una entidad física y se consiguen comprándolas y guardándolas en una billetera virtual.

Para no entrar en detalles técnicos que aburran sólo quiero decir que esta moneda  se genera en la misma Red de Redes a través de la generación de poder de cómputo (computadoras en desuso que aportan energía a la red y hacen crecer este dinero). Es esto último se lo llama minar.

Recientemente, desde los laboratorios centrales de investigación de McAffe, publicamos un informe sobre Lavado Digital, que demuestra cómo los ciberdelincuentes están utilizando las monedas en línea para lavado de dinero. Antes del cierre de sus operaciones, el servicio de monedas digitales Liberty Reserve (otra moneda como Botcoin o LiteCoin) fue utilizado para lavar más de $ 6.000 millones de dólares, monto que representa la mayor acusación de lavado de dinero internacional en la historia.

Pero el uso de estas monedas va más allá de la propensión al lavado de dinero porque también incluyen ataques sobre intercambios financieros y malware (virus informáticos) desarrollado para atacar carteras digitales.

Las monedas digitales se consideran confiables, instantáneas y anónimas. Incluso cuando se plantearon cuestiones de privacidad en relación con las monedas específicas (en particular el Bitcoin), el mercado respondió con extensiones para ofrecer un mayor anonimato.

En nuestro análisis la respuesta del mercado es un punto importante, porque, independientemente de las acciones de las autoridades contra empresas de monedas virtuales, los usuarios de tales servicios rápidamente identifican nuevas plataformas para lavar su dinero.

¿Cómo protegerse?

En junio de 2011 un generador de Bitcoin permitió que sitios con gran tráfico utilizaran computadoras visitantes para producir monedas digitales. Los visitantes no fueron informados de esto en todos los casos, creando bots (robots) maliciosos que perjudican los sistemas de quienes acceden a este servicio sin darse cuenta.

La manera de protegerse de estas amenazas no son muy diferentes a las de protegerse de otras formas de virus. Software anti-malware, detección de sitios maliciosos y control de aplicaciones. Al usuario inadvertido, la recomendación es descargar siempre aplicaciones de los portales reconocidos y de desarrolladores de buena reputación.

Para aquellos que además usan aplicaciones que portan Bitcoins, de la misma manera que aquellos tienen información financiera en sus dispositivos móviles, la recomendación es utilizar métodos estrictos de DLP (data-loss prevention) para limitar el riesgo.

Fuente: cronista.com