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La nueva empresa… que los jóvenes queremos!

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Parto feliz presentándome: soy Karen, CEO de BadgeHeroes.

En mi vida laboral he saltado de una empresa a otra en la búsqueda de ese “bichito” que calme mi necesidad de impacto sobre lo que hago, de encontrar algo que realmente me motive como persona y que vea como esto deja una huella en el mundo. Y bueno, creo que lo he encontrado
De formación Ing. Comercial y Coach Organizacional y quizás por ello es que estoy en esta constante búsqueda de emociones y motivaciones en lo que se refiere al ámbito laboral.

Basado en eso, hace unos días estaba leyendo un artículo de Deloitte sobre la cantidad de millenials que esperan dejar su trabajo en menos de 2 años y el porcentaje es abismante… tanto así que me pregunté… ¿qué está sucediendo que los jóvenes (y me incluyo, obvio!) ya no están comprometidos con las empresas, como lo estaban nuestros padres en su juventud?

Bajo este cuestionamiento surgen varios más… ¿Cómo la nueva empresa emergente debe cambiar para volverse más y más motivante y diferenciarse del estilo de trabajo rutinario del siglo pasado?

Según Rafael Echeverría en el libro “La empresa emergente”, las características de las empresas tradicionales es que utilizan la famosa estructura formal, jerárquica y piramidal que todos conocemos y que estuvo rigiendo gran parte del siglo XX, en ellas el que está más arriba dispone de más poder, y la masa laboral avala este poder. Además la información fluye de abajo para arriba y se ordena de arriba para abajo, por tanto, la comunicación es zigzagueante y está sometida la estructura de autoridad de la empresa.

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Imagen: Directivos.es

En mi caso, no me declaro experta; pero sí creo que las empresas “tradicionales” deben prepararse mejor y cambiar hacia el nuevo tipo de trabajadores que están saliendo al mercado.

Parte de mi historia laboral comienza en una ONG llamada AIESEC, donde estuve 3 años y donde actualmente tengo el status de “Alumni”. Este formato de trabajo se basaba netamente en el voluntariado por lo que no obtuve retribuciones (monetariamente hablando) pero si en crecimiento profesional (aprendí a manejar equipos, conocí gente de otros países, aprendí sobre KPIs y sobre impacto en la sociedad, entre otros). Cuando salí al “mundo laboral real” después de terminar mi carrera, me di cuenta de que mi perfil no calzaba con la mayoría de las empresas, y de que no estaba dispuesta a ceder en mis ideales y en mis intereses… Peeero bueno, el mundo real cayó y luego de meses de búsqueda tuve que ceder y caí en mi 1ra empresa que fue Walmart y luego en el Grupo Security. Ambas grandes empresas, con excelentes oportunidades de crecimiento y de sueldo, pero que al cabo de unos meses sentía que no había “algo más allá” acerca de lo que hacía… me sentía vacía.

Finalmente decidí abandonar este mercado, no por el sueldo, no por el ambiente, sino porque quería y “necesitaba” algo que me diera un trasfondo… un “algo” del por qué hacer las cosas día a día más allá del dinero. Eso me llevó a estar como independiente 6 meses, haciendo “pitutos” -como dicen por ahí- hasta que me dije finalmente “ya ok, el dinero no es importante pero igualmente debo sobrevivir y no aguanto estar sin un sueldo fijo con el cual mantenerme mes a mes”. Es por eso que dentro de mi amor por lo flexible, y mi gusto por el “impacto” de apoyar a otros en su crecimiento y por hacer algo que realmente valiera la pena es que decidí “dejar de lado” mi profesión de ingeniero comercial y comencé a ayudar emprendimientos. Digo “dejar de lado” porque me metía a un mundo “multitask” donde no importa tanto la profesión, sino que lo que realmente sabes, independiente del titulo universitario, y aunque muchos encontraban que estaba loca por dejar la seguridad de tener un trabajo estable… la emoción y las ganas que me provoca el ser parte de algo “con sentido”, pudo más.

Ya debes saber que debes ser multitask en estos ambientes de emprendimiento… donde muchas veces eres contador, vendedor, diseñador, CM (community manager), etc jajajaja. En mi caso hasta tuve que aprender algo básico sobre programación! Su buen copy/paste para poner los links e imágenes, pero bueno, yo no sabía absolutamente nada así que fue un logro para mi.

Por esto y otras cosillas creo que la nueva empresa el siglo XXI debe adaptarse y ya está emergiendo. Los millenials ya no se quedan tranquilos sólo con un buen puesto o buenas “lucas”, o al menos eso lo demuestra el análisis de Deloitte, que demuestran que en Chile el 71% está pensando en cambiarse de trabajo dentro de los próximos 5 años. Ellos quieren desafíos, conocer otras cosas, aprender cosas nuevas, moverse, ser flexibles. Atrás quedó la empresa de nuestros padres donde se trabajaba toda la vida haciendo lo mismo, hoy estamos más ansiosos por nuevas aventuras. Demostrado queda con la cantidad de gente que ahora deja sus trabajos para irse a recorrer el mundo. ¡Es muchísima!. Y si las nuevas empresas no saben como motivarlos y mantenerlos, tendrán un serio problema de perdida de personal donde gastaron tiempo en capacitar y reclutar.

Otros estudios también demuestran, que un joven cambiará de empleo cerca de 15 veces antes de los 38 años (Según el Departamento de Trabajo de EE.UU). Cuando los millennials dejan de sentir que su empleo es un reto, y que tienen el control de su trabajo, lo dejan, y se llevarán consigo todo el talento adquirido. Por eso, cada vez más, las grandes empresas descubren todo lo que pueden ahorrar fidelizando a sus empleados más jóvenes utilizando diferentes técnicas, una de ellas puede ser la gamificación donde se usan las metodologías de juego y lo que los hace atrayente, para mantener al trabajador motivado y activo. A cambio, ellos les responderán con pasión por su trabajo. Buscan sentir que forman parte de algo y no son sólo un número. No obedecen al jefe porque sí, sino que actúan por convencimiento. Quiere estar en muchas tareas a la vez, porque su foco es aprender diferentes cosas para impactar varias áreas.

millennials

En 2025, los millennials representarán más del 75% de la mano de obra mundial.

No puedo hablar por todos, pero al menos sí puedo decir que dada estas cifras y la insatisfacción laboral que escucho al hablar con algunos amigos cercanos es que me doy cuenta de que no estoy sola, y que esta revolución por el cambio está simplemente comenzando