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La naturalidad de las transacciones móviles

Por Patricio Vega, especialista en servicios financieros de Worldline Chile

Según el Servicio Nacional del Consumidor 3 de cada 10 reclamos en el mercado financiero son contra la banca, siendo las cuentas corrientes y tarjetas de crédito como los productos más cuestionados. Para quienes somos parte del mundo de la tecnología bancaria esta tendencia no es sorpresiva, por el contrario, este tipo de transacciones ha demostrado en varias oportunidades su vulnerabilidad. ¿Cuál es entonces la respuesta? Todo indica que potenciar los pagos móviles pareciera ser la solución más obvia.

Con una tasa de penetración de la telefonía móvil que supera a un celular por habitante, Chile se proyecta como terreno fértil para masificar el pago móvil y poder utilizar para comprar y pagar en cualquier comercio.

El director de la CCS señaló recientemente la importancia del comercio electrónico como eje de la sociedad del conocimiento, generando nuevos negocios y aumentando la productividad de los países. Destacó que Chile es excelente plataforma online debido a su alta conectividad, profundidad financiera y digitalización de los medios de pago.

Si introducimos el análisis a esta comparación, encontraremos que los pagos móviles, aún temidos por parte importante de la sociedad, han mejorado la experiencia para los consumidores y empresas en términos de comodidad, rapidez y costos asociados a las operaciones bancarias. Sin embargo, el mayor valor agregado es la seguridad que proporcionan. Incluso, si se revisa el último informe financiero de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras de Chile (ABIF), el país se encuentra bajo el promedio en el índice de fraudes en transacciones bancarias, en relación a otras naciones de Latinoamérica.

Según estudios encargados por MasterCard, una persona tiene contacto con su teléfono móvil unas 60 veces al día, lo que refleja la facilidad, habitualidad, simpleza y confianza que los usuarios tienen en este medio. Y, a pesar de que solo el 33% de las transacciones de e-commerce en Chile en 2018 se realizaron a través de dispositivos móviles, eso indica que son cada vez más los consumidores que no quieren portar plásticos. Es entonces responsabilidad de la industria ayudar al mercado a comprender que los pagos móviles son seguros, favoreciendo e impulsando este sistema, sobre todo en pequeños comercios ajenos a estos desarrollos.

Si bien, los avances requieren ajustes, estamos todos convencidos que la tecnología beneficia a los usuarios, disminuyendo tiempos de trámite, procesos de compra y aumentando comodidad y seguridad. Y aunque los beneficios son muchos, también se debe tener presente que el proceso de masificación de la herramienta se debe hacer con responsabilidad y transparencia, sin esconder virtudes ni defectos, porque este modo de pago claramente vino a instalarse y hay que sacarle provecho de la mejor forma.

Para que la industria facilite y logre estar en sintonía con los cambios en el comportamiento del consumidor, se debe abrir la puerta a nuevos actores que permitan una inyección de innovación al modelo de pagos que hoy existe en Chile y que, dado lo cerrado de este mercado hasta hoy, los avances son insuficientes. Por esta razón, es vital la mesa de trabajo que planteó el ministro de Hacienda para pasar al modelo de 4 partes (modelo internacional), regular las tarifas y permitir el ingreso de nuevos actores.