El poder del emprendimiento

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Por Cristián Lefevre

No deja de sorprenderme lo potente que es el emprendimiento para el crecimiento económico. Hace algunos días estuve en Mónaco, donde Ernst & Young premia cada año al emprendedor más destacado, en un certamen en el que concursan 49 países. En poco menos de una semana, los que fuimos en la delegación chilena nos empapamos con las historias de superación y esfuerzo de mujeres y hombres  que se atrevieron a emprender y que ahora exhiben una trayectoria de éxito. Este es el caso, del que fue el representante chileno, Jorge Pacheco, fundador Empresas Marítimas Oxxean.

Pero tal vez lo más impactante, es el aporte real que estas personas hacen al desarrollo económico de sus países, especialmente a través de la creación de empleo.

Nuestros estudios muestran que incluso en regiones donde la situación de la economía es difícil, como en Europa, los emprendedores han seguido creciendo y siendo una fuente constante de creación de puestos de trabajo.

Y van a seguir haciéndolo. Marcando la diferencia. La gran mayoría piensa aumentar su dotación en 2013, un dato que consistentemente estamos viendo que se repite cada año, sin importar cuál sea el pronóstico para la economía. Esto da cuenta de cómo estos empresarios son una de las fuentes más importantes de crecimiento sostenible en las diferentes regiones del mundo.

En Chile debemos tomar nota de estos datos. En un contexto donde el escenario de un crecimiento más moderado está cada vez más presente, el apoyo a los emprendedores y start-ups resultará cada vez más fundamental para impulsar la actividad y mantener una buena tasa de ocupación.

Una buena noticia es que los jóvenes lo saben. La consciencia de la importancia de emprender para el desarrollo económico está muy presente en las nuevas generaciones, que ven cómo en muchas partes del mundo el desempleo juvenil es un problema serio que incluso hace temer por una generación perdida. Estos emprendedores menores de 40 años comprenden que sus negocios son cruciales en la creación de puestos de trabajo y lo asumen con optimismo, apostando a que sus empresas seguirán creciendo y necesitando gente. Así lo refleja una amplia encuesta que realizó Ernst & Young a este grupo en el mundo.

Por lo mismo, estamos viendo como más y más de ellos buscan tomar las riendas de su futuro y se atreven a crear sus propias compañías. Pero para que esta nueva generación logre desarrollar su potencial y ver que sus ideas se concretan en algo real, hay varios aspectos en los que debemos, como país, trabajar. Tal vez el más importante es lograr un cambio cultural y de mentalidad. La sociedad chilena le teme al fracaso, pero emprender se tata de ensayo y error, de aprender también de las experiencias fallidas. Debemos ser más tolerantes al fracaso y reconocer a los emprendedores como personas que se atreven y que con su esfuerzo impulsan la actividad económica.

Construyendo una cultura que fomente el valor del emprendimiento, volvemos a apoyar su aporte más potente: la creación de empleo. Apostemos por el crecimiento del país.

Fuente: DF.CL

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