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El Nuevo Data Center: Una Buena Noticia

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A fines de la década pasada, especialmente a partir del contexto económico marcado por la crisis económica “subprime”, la industria de las Tecnologías de la Información (TI) debió responder con mayor urgencia a la siempre presente necesidad de las empresas de reducir costos.  En tiempos de bajos presupuestos, la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos para las organizaciones se hizo más profunda e impulsó también la búsqueda de unas TI más flexibles, como posibilitador clave de la innovación en procesos, servicios y productos.

El fenómeno descrito, mientras tomaban auge tendencias como la virtualización y el Cloud Computing, configuraron un nuevo escenario para los data centers empresariales, en donde se consolidó la visión de las TI como un servicio.  Conceptos como elasticidad, costos flexibles, servicios bajo demanda, rápido time-to-market, entre otros, se convirtieron en términos habituales en la industria de TI e impulsaron agudos cambios en su oferta, haciéndola más dinámica y al alcance de un mayor universo de organizaciones.

El factor central, para decirlo en términos muy simples, es que la infraestructura de TI actual debe hacer posible almacenar, procesar, analizar y resguardar un volumen creciente de datos, mientras paralelamente se debe garantizar que dichos datos estén disponibles en todo momento, lugar y dispositivo. Esto significa que hay que conjugar sus beneficios – mayor productividad, optimización de procesos y reducción de costos, entre otros- con eventuales nuevas brechas de seguridad, toda vez que el data center ya no sólo procesa información que está dentro de sus fronteras, sino también la proveniente desde fuentes externas.  De hecho, IDC considera que en pocos años el 80% de los datos que procesen las empresas provendrá desde fuera de ella y que, del total, sólo un tercio será información útil para el negocio.

Lo anterior ha sido remarcado por lo que se conoce bajo la denominación de “tercera plataforma”, un nombre que engloba tendencias como el Cloud Computing, el Big Data, el Social Media y la movilidad. De alguna manera, a partir de este conjunto de tendencias se pone en evidencia que las aprensiones de antaño por externalizar parcial o totalmente la infraestructura de TI ya no son tan relevantes como el preocuparse de que los datos estén resguardados y disponibles siempre y que sean procesados oportunamente para tomar mejores decisiones.

Dicho de otra manera: el nuevo data center puede ser interno, externo, mixto, o contar con servicios de terceros basados incluso fuera del país, pero debe responder a las exigencias del negocio y hacerlo de manera flexible, en términos de costos.  Esto no significa que la seguridad pase a un segundo plano, sino por el contrario, se eleva a una nueva categoría y visión, haciéndose más inteligente, ya que a través de la analítica de un mayor volumen de datos puede haber un mejor manejo de los riesgos y una más rápida reacción ante patrones anómalos.

En definitiva, desde el punto de vista de la seguridad, el nuevo data center invita a asumir el reto de tener que procesar información externa, presente en dispositivos móviles que están fuera de las fronteras y el control físico de la organización, en donde, además, de los riesgos tradicionales emergen nuevos, como por ejemplo los ataques multi vector.

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La buena noticia es que hoy a través de servicios externos es posible también gestionar la seguridad, aprovechando las economías de escala y la experiencia, infraestructura e información de terceros que no sólo pueden realizar la tarea de manera proactiva y permanente, sino que evitan que las empresas se vean obligadas a formar nuevos equipos humanos que se sumen a la tarea del resguardo, con todo lo que ello significa en costos. El nuevo data center y su seguridad no sólo prometen, sino que materializan una vieja aspiración de los departamentos de TI: ser más eficientes y convertir costos fijos en variables.