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Por Juan José Pedrero, Director Ejecutivo de eBankingNews

Dado que este año 2015 será claramente el año de los pagos dígitales, la banca se encuentra en una posición estratégica para captar clientela que aún no se encuentra bancarizada. Ya hemos percibido lo que yo llamaría estrategia de masas, como fue la presentación de la cuenta RUT y el aumento de sucursales de cajas vecinas o el marketing masivo del programa que fomentaba “Pide vuelto” con RedCompra, entre otros. Es por esto que las instituciones bancarias están estudiando nuevas campañas asociadas al pago digital, el cual promete un horizonte  no solo con cambios, si no también de nuevas oportunidades de negocios.

A la fecha, los métodos bancarios en América del Sur y El Caribe son estrictos y aún no presentan un medio simple, fiable y eficiente de hacer y recibir pagos que permita ganarse la confianza de la población que no se encuentra bancarizada. Como alternativa, la tecnología móvil es una gran promesa y tiene el potencial para llenar el vacío de la banca con su flexibilidad y movilidad.

Según el estudios realizados por el Banco Interamericano de Desarrollo, la región recibe remesas de alrededor de $61000 millones de dólares por año, lo que indica que hay un flujo importante de dinero en ella. Sin embargo, la mayoría de las personas se quedan fuera de la esfera de la banca, con alrededor de un 60% de la región que no se encuentran bancarizados. La reticencia a entrar en la esfera bancaria se debe a varios factores asociados directamente con el sistema bancario tradicional, como son:

Los Cargos – Con los bancos imponiendo límites a los depósitos iniciales y otras comisiones bancarias, la banca tradicional se convierte en una alternativa más cara en comparación con el sistema tradicional en efectivo basado que se encuentra en muchos de estos países. Un estudio realizado por Sudeban en la exclusión Banca muestra que el 70% de los venezolanos y el 65% de los colombianos que renuncian a los servicios bancarios lo hacen principalmente a causa de la comisiones bancarias.

El Acceso – En el Caribe y Latinoamérica, la mayoría de la población reside en zonas urbanas (70%), donde las personas que trabajan envían parte de sus ganancias a sus familias en provincias y/o regiones o zonas rurales. La incapacidad de los bancos para construir sucursales en lugares remotos, ya sea por un tema de viabilidad financiera u otra razón, ha llevado a una dependencia de los sistemas de suministro tradicionales, tales como correos para transferir o recibir fondos.

Flexibilidad – El sistema bancario tradicional carece de flexibilidad. Las reglas son estrictas y requieren cantidades copiosa documentación, que a su vez conduce a la alienación de la sección de menor nivel educativo de la población. Por otra parte, la necesidad de desplazarse físicamente a una sucursal con el fin de realizar transacciones básicas, tales como la transferencia de dinero, el retiro o depósito obstaculiza la capacidad de tener un sistema bancario funcional donde las personas pueden acceder a su dinero en cualquier momento y dondequiera que deseen.

mapa-politico-america-latinaEn América del Sur y el Caribe, más de 250 millones de personas no tienen ni siquiera una cuenta bancaria. La falta de la misma les impide acceder al crédito o cualquier forma de herramientas bancarias que podrían ayudar a hacer su vida más fácil o ayudarles a hacer crecer sus negocios y aumentar su economía. Con una población total de alrededor de 588 millones, América del Sur y el Caribe en conjunto el quinta región más poblada del mundo. Muchos países de esta región están en desarrollo y aún no saturados, que presenta una gran oportunidad para los inversores financieros.

Con 36% de integración de los teléfonos inteligentes en Brasil y alrededor del 40% de penetración general en la región sudamericana, Latinoamérica y El Caribe, estos son un campo fértil en el que la banca móvil puede prosperar. Tener los teléfonos móviles como la fuente primaria de la interacción entre los consumidores y sus bancos puede ayudar a integrar a la población no bancarizada en la economía. También ayudaría a acabar con la rigidez del sistema bancario tradicional, dando a la gente una mejor experiencia bancaria más flexible ya que serían capaces de comprobar su saldo, realizar transferencias, préstamos, ventas y compras en línea usando sólo su dispositivo móvil .

Con millones de usuarios de telefonía móvil, América del Sur y el Caribe están cambiando gradualmente hacia la banca móvil. Las estadísticas muestran que el 40,8% de personas en Brasil son probabilidades de acceder a Internet a través de dispositivos móviles y mientras que en 2012 sólo el 14% de suscriptores móviles utilizan la banca móvil, la cifra se elevó a un asombroso 50% en 2014.

En Chile (por el momento), estimamos que no será en el corto plazo la implementación ya que, salvo lo que observamos de Brasil (que es un mercado más masivo y con características diferentes al resto de Latinoamérica), el ecosistema de adopción de los nuevos smartphones y las legislaciones asociadas no permitirá un despegue inmediato. Aún así, este movimiento de la banca basado en la rama de la banca móvil está ganando impulso; estas estadísticas son fuertes indicadores de que la gente en la región de América del Sur y el Caribe favorecen la movilidad y la flexibilidad del sistema de banca móvil más tradicional.