IA estratégica: 75% de empresas elevará su inversión tecnológica en 2026

La inteligencia artificial ha dejado atrás su etapa de experimentación para consolidarse como el pilar de la transformación corporativa. Según datos recientes, tres de cada cuatro ejecutivos prevén incrementar el presupuesto destinado a herramientas de IA y aprendizaje automático durante el año 2026.

El nuevo estándar de inversión tecnológica

De acuerdo con la reciente encuesta “Tech Services Buyer Survey: Betting Big on AI and Resilience”, elaborada por la firma Bain & Company y basada en las respuestas de 280 ejecutivos provenientes de 14 industrias a nivel global, el debate corporativo sobre la viabilidad de la inteligencia artificial ha concluido. Las organizaciones ya no discuten si deben adoptar estas tecnologías emergentes, sino qué porcentaje de sus recursos financieros destinarán a su despliegue a escala operativa.

El estudio señala de forma concreta que el 75% de las compañías proyecta asignar entre el 5% y el 10% de su presupuesto total de servicios tecnológicos exclusivamente a proyectos de inteligencia artificial y Machine Learning (aprendizaje automático).

Sectores financieros y energéticos a la vanguardia

Esta redistribución del capital tecnológico se acentúa significativamente en sectores críticos. El informe detalla que industrias como la banca minorista, la banca institucional y el sector de petróleo y gas están liderando esta transición presupuestal. En estos segmentos, una proporción importante de las empresas contempla destinar más del 20% de sus recursos a capacidades algorítmicas.

Desde una perspectiva técnica, esta inyección de capital en el entorno financiero está plenamente justificada. En la banca institucional y minorista, el despliegue avanzado de Machine Learning resulta imperativo para procesar grandes volúmenes de transacciones, optimizar modelos dinámicos de riesgo crediticio, ejecutar operaciones algorítmicas en los mercados y detectar patrones de fraude en milisegundos.

Ciberseguridad e IA agéntica: Las nuevas prioridades

El cambio estructural en las prioridades de TI es evidente al observar el destino exacto de los fondos. La ciberseguridad se ha posicionado como la principal área de inversión, siendo mencionada por el 51% de los ejecutivos encuestados. Este rubro es fundamental para proteger las nuevas arquitecturas de datos y los modelos fundacionales que las empresas integran en sus redes privadas.

En segundo lugar, ambas con un 40% de las respuestas, se ubican la habilitación empresarial y la transformación de procesos mediante IA agéntica. A nivel de ingeniería, la IA agéntica representa un salto cualitativo: se trata de sistemas diseñados no solo para procesar lenguaje, sino para actuar como “agentes” autónomos capaces de tomar decisiones lógicas, ejecutar flujos de trabajo en múltiples plataformas e interactuar con APIs corporativas sin requerir la intervención de un operador humano.

Estas nuevas fronteras tecnológicas han superado a los rubros tradicionales. La modernización de sistemas centrales (Core) y la optimización del gasto en servicios de infraestructura en la nube concentran ahora cerca del 35% de las preferencias, evidenciando que, con la infraestructura base ya desplegada, el capital fluye hacia la hiperautomatización.

Exigencia de resultados y la perspectiva para Colombia

La consolidación de la inteligencia artificial trae consigo una reestructuración en los contratos con los proveedores de TI. Según Bain & Company, los directivos ahora exigen métricas rigurosas: modelos de precios vinculados a resultados concretos, ventanas de implementación más cortas y mejoras de productividad de dos dígitos.

“Las empresas están reasignando presupuesto con una claridad que no veíamos hace unos años, cuando la norma era construir sobre la experimentación. Hoy los pilotos quedaron atrás y lo que el mercado exige son soluciones repetibles con impacto medible”, afirmó Luis Díez, socio y líder de la práctica de Enterprise Technology de Bain en América del Sur.

Díez puntualiza que este escenario representa una clara oportunidad de maduración para el mercado colombiano. Sin embargo, advierte que para capitalizarla, los líderes de tecnología locales deben incorporar métricas y estándares de referencia (benchmarks) que aseguren la evolución continua de sus operaciones.

Los hallazgos de Bain & Company confirman una transición financiera desde un gasto de capital (CAPEX) exploratorio hacia un gasto operativo (OPEX) estrictamente orientado al retorno de inversión (ROI). El hecho de que la IA agéntica y la ciberseguridad desplacen a los servicios de nube convencionales indica que las arquitecturas corporativas han alcanzado una madurez fundacional. El nuevo desafío de ingeniería para el sector financiero y corporativo ya no es el almacenamiento de datos, sino la orquestación segura de agentes autónomos bajo contratos de servicios (SLA) penalizables y facturados por rendimiento.

Fuente:Portafolio.co

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