El líder de Tesla y xAI asegura que la inteligencia artificial y la robótica harán inútil el dinero en un plazo de diez años. Sin embargo, importantes inversores como Vinod Khosla advierten que, sin una distribución equitativa, el modelo podría derivar en un colapso económico y social.
El debate sobre el impacto económico de la Inteligencia Artificial (IA) ha alcanzado un nuevo punto de inflexión. En una reciente entrevista concedida a The Economist, Elon Musk afirmó que la combinación de la IA con la robótica de última generación generará una “era de abundancia sin precedentes”, provocando que en un plazo de diez años el dinero pierda su razón de ser.
No obstante, esta visión utópica ha sido rápidamente cuestionada. Tal como recoge la publicación Fortune, figuras clave del ecosistema de capital de riesgo como Vinod Khosla (fundador de Khosla Ventures y uno de los primeros inversores en OpenAI) sostienen que el camino hacia una economía post-dinero no será tan fluido y podría desembocar en una distopía marcada por la concentración extrema de riqueza y la disrupción financiera.
De “invocar al demonio” al “Ingreso Alto Universal”: El giro radical de Musk
En años anteriores, Musk comparaba el desarrollo acelerado de la IA con “invocar a un demonio” o una amenaza “más peligrosa que las armas nucleares”. Hoy, el magnate ha cambiado drásticamente su narrativa, pidiendo no frenar el desarrollo tecnológico debido a los incalculables beneficios esperados.
Las principales predicciones de Musk para la próxima década incluyen:
- Superación de la inteligencia humana: Estima que la IA superará la inteligencia combinada de toda la humanidad en aproximadamente cinco años.
- “Universal High Income” (Ingreso Alto Universal): A diferencia de la propuesta tradicional de una Renta Básica Universal (UBI, por sus siglas en inglés), Musk sostiene que la producción masiva de bienes y servicios conducirá a un “Ingreso Alto Universal”, donde nadie sufrirá escasez de recursos esenciales como vivienda, salud o alimentos.
- El trabajo como un hobby: Según el empresario, el trabajo obligatorio desaparecerá. El empleo pasará a ser una actividad optativa o de recreación personal, ya que la automatización cubrirá el 100% de los procesos productivos físicos y cognitivos.
“Habrá una era de abundancia tan desbordante que la producción superará con creces al consumo. En ese escenario, el concepto de dinero deja de tener sentido y la deflación reemplaza por completo a la inflación como el reto principal”, sostiene Musk.
La advertencia de Vinod Khosla: El peligro de la distopía económica
Frente al optimismo desmedido de Musk, referentes de Silicon Valley como Vinod Khosla aportan un matiz crítico. Si bien Khosla coincide en que la IA impulsará una deflación masiva de costes —donde servicios que hoy valen decenas de miles de dólares pasarán a costar fracciones infinitesimales—, advierte que el paso hacia una sociedad post-empleo y post-dinero implica riesgos estructurales que el modelo de Musk omite.
- Desigualdad en la distribución del capital: Si los rendimientos de la IA y la robótica se concentran únicamente en las corporaciones propietarias de los modelos y las infraestructuras de cómputo, la brecha de riqueza podría expandirse a niveles insostenibles antes de que se concrete la “abundancia”.
- Necesidad de políticas fiscales y gobernanza: Khosla remarca que la transición requerirá reformas políticas profundas (como la reestructuración de impuestos sobre el capital vs. el trabajo) para evitar la marginación de miles de millones de trabajadores desplazados.
- Incertidumbre en la asignación de recursos limitados: Aunque la IA fabrique productos masivos, bienes escasos como el suelo urbano, la energía bruta o las materias primas seguirán requiriendo mecanismos de intercambio y racionamiento.
Impacto para el sector financiero, la banca y las Fintech
Para las entidades bancarias y el sector de las finanzas digitales, los planteamientos de Musk y las objeciones de Khosla representan interrogantes estratégicos de primer orden:
- Gestión de un entorno hiperdeflacionario: Si los precios de los servicios y bienes caen drásticamente por la automatización masiva, los modelos tradicionales de crédito, rendimiento de capital e interés deberán ser reconfigurados por completo.
- El rol de las plataformas de pagos e inversión: En un escenario de transición donde la masa laboral migra hacia subsidios estatales o Ingresos Altos Universales, la banca minorista deberá evolucionar desde la intermediación de salarios hacia la gestión de activos tokenizados y soberanía de datos.
- Sostenibilidad del sistema crediticio: La noción de deuda a largo plazo pierde validez bajo el paradigma de una moneda en proceso de obsolescencia, obligando a los bancos centrales y comerciales a reimaginar las políticas monetarias.
La visión de Elon Musk plantea una frontera fascinante pero altamente compleja. Mientras el fundador de Tesla proyecta un horizonte donde la escasez monetaria se desvanece, analistas e inversores recuerdan que la tecnología no opera en el vacío: la transición hacia una economía post-dinero estará determinada no solo por la potencia de los microchips, sino por las políticas públicas, la regulación de la banca y la equidad en la distribución del nuevo capital digital.
Te puede interesar: Ramón Heredia lanza su nuevo libro “El Dinero Cuántico”
Fuente: The Economist – Fortune